Bitcoins o Criptomonedas: Todo lo que ya se puede comprar con ellos

Un centenar de locales aceptan la divisa digital en Buenos Aires y permiten desde tomar una cerveza hasta adquirir ropa; destacan la facilidad de uso, pero reconocen que todavía los pagos son incipientes

Invertir en una moneda virtual, sin respaldo de un banco central o de algún país, era sólo para los osados en julio de 2010 cuando nacía el bitcoin. Si uno hubiera puesto en ese momento US$ 1000, hoy tendría nada menos que US$ 55 millones. Pero el bitcoin no solo sirve como alternativa de inversión: es también una moneda que puede intercambiarse por bienes o servicios y Buenos Aires tiene unos cuantos negocios dispuestos a recibirlos.

De hecho, la oferta local no es tan incipiente. Según el sitio Coinmap, que mapea la cantidad de negocios que aceptan pagos en bitcoin alrededor del mundo, la ciudad está apenas detrás de las estadounidenses San Francisco y Nueva York en cantidad de comercios que reciben la criptodivisa, con 102 locales.

Aunque estas operaciones sólo representan una parte marginal de la facturación de estos comercios, muchos de sus respectivos dueños dijeron a la nacion que están entusiasmados por las posibilidades que ofrece esta tecnología y el impacto que puede tener a futuro en la economía.

Pet’s Home (Mendoza al 2200) tiene un raro honor: es la primera -y hasta ahora, la única- veterinaria en la ciudad que acepta bitcoins. “Lo implementamos hace dos años”, cuenta Agustín Delboni, empleado de la tienda. “Tenemos un par de clientes fijos y otros que nos han visto por Internet. Se llevan alimentos, accesorios, ropita, champús, las cosas cotidianas. Yo les pregunto si tienen algún sitio preferencial para calcular la cotización y ahí generamos el precio para el producto. A mí me parece muy práctico.”

Alejandro Araque y Luis Betancourt atienden la heladería Allegro (La Pampa y Vidal) desde 2015. Sus primeras experiencias con el mundo bitcoin las tuvieron en su Venezuela natal, donde aprendieron a negociar la moneda para sortear el áspero control cambiario impuesto por el chavismo. “Creo que somos la única heladería como tal que acepta bitcoins”, aventura Araque. Tanto él como su socio se encargan de evangelizar a sus clientes, una tarea a tiempo completo. “Muchas veces la gente piensa que es lavado de dinero y que la AFIP les va a caer encima. Me preguntan: «Cómo hacés para facturar». Les digo que si me pagan en bitcoin yo les voy a dar una factura por la cantidad equivalente de pesos”, agrega.

Carlos y Carolina Sabaté también son venezolanos. Él, ingeniero en alimentación, y ella, arquitecta, tuvieron la visión hace tres años de fundar Il Posto Mercato (Soler al 5500), un almacén que ofrece vinos y quesos. “Mi cuñado sabe bastante del tema y hace dos años lo hablamos en un diciembre familiar. Desde entonces estamos metidos”, reconoce Carlos. Aunque afirma que ha tenido pocas ventas con esta moneda, su compromiso se mantiene firme: “Los comercios somos los que tenemos que incentivar más el uso de cripto -sostiene-, porque somos los que sabemos y los que deberíamos popularizar su uso”.

En el caso de Diego Barreiro, dueño del bar Doble Seis (Gascón al 1300), el compromiso con la causa nace bien temprano: el préstamo para fundar su establecimiento fue fondeado con bitcoins. La decisión de aceptarlos como medio de pago, entonces, fue un paso natural. “Es un porcentaje bastante bajo de las ventas todavía, pero la verdad es muy fácil de usar. Lo monetizás de toque, no como la tarjeta, que tarda 72 horas.”

Escondida en el corazón de San Telmo se levanta la Galería del Asombro, un oscuro refugio para todo tipo de criaturas sobrenaturales: desde estatuas de la posesa Regan -la niña cubierta de vómito verde de El exorcista- hasta una muestra de grandes villanos del cine de terror -Freddy, Michael Myers-, varias representaciones de muertos vivos y una recreación de aquella “autopsia del extraterrestre” que inundó las pantallas en los 90.

Este lugar es producto de la imaginación febril de Gerbernstein, como se hace llamar el fundador de Metamorfosis FX, una academia de efectos especiales y maquillaje artístico que funciona en el mismo predio. “De bitcoin me habré enterado hace tres años y siempre me gusta estar a la vanguardia. Si es raro, original o nuevo ya me llama la atención”, dice el artífice de la galería. A su juicio, la moneda digital es “una apuesta”. “Es jugar con algo para ver qué es lo que sucede. Los más valientes que nos adentramos en este universo nuevo estamos aprendiendo cómo van a ser las transacciones del futuro.”

Julieta Natalia Cordone también empezó hace tres años a tomar bitcoins como medio de pago, pero lo que ofrece es algo menos terrorífico: bajo la marca Eat me! (eatme.com.ar) vende calzas de diseño que se caracterizan por sus originales estampados, con motivos japoneses o referencias a videojuegos clásicos, entre otros diseños. Su ingreso a la comunidad estuvo motivado por algunas de las características más distintivas de la criptomoneda. “Leí que no dependía del Estado o de bancos y dije: «Chau, estoy adentro». Empecé a poner que los aceptaba y fui investigando sobre la marcha. Me fascinó ver que era descentralizado. La primera transacción fue una emoción total. Es casi siempre gente de afuera, especialmente de Estados Unidos y Europa.”

Todas las personas entrevistadas para esta nota reconocen que todavía sus ingresos en bitcoin son bastante reducidos. Sin embargo, para Daniel Rybnik, profesor de Régimen Tributario en la UBA, este factor es insuficiente para juzgar el éxito o fracaso de la adopción de esta divisa. “No pasa solamente por la cantidad de ventas”, dice a la nacion. “Hay bitcoiners que van a comprar a estos lugares porque sienten que pertenecen. Eso no significa que vayan a pagar con bitcoins. La gente muchas veces prefiere sacarse los pesos de encima”, añade. A su juicio, su aceptación hoy constituye más bien una apuesta a futuro. “Te permite posicionarte en un nuevo nicho tecnológico, que crece. Los primeros que entren siempre van a ser los que obtengan los mayores beneficios”, explica el especialista.

180%

En ascenso
Es la suba que acumuló la cotización del bitcoin en lo que va del año en medio de una fuerte volatilidad
La nacion

Paula Ravier

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