Columnas en diario digital: Impresiones variadas (Por Amalia Ayala)

A ver como empezamos. Yo soy nueva en este tema, es la primera vez que me animo a escribir una columna en un diario digital y la verdad, esta vendría a ser mi columna número cuatro y realmente quedé asombrada de todo lo que trajo aparejado desde la primera columna que publiqué.

Un día leo en el diario digital de un amigo que ofrecía espacio para quienes quisieran colaborar en el mismo como columnistas. Mi primer reacción fue la de siempre “no te hagas ilusiones, no es lo tuyo, no te van a querer”. Pasado el primer momento de estupidez mezclada con baja autoestima que me caracteriza, una vocecita interna me dijo “¿y por qué no te van a querer? No seas estúpida y animate.

Y me ofrecí, pero como tengo la mala costumbre de siempre ir con la verdad –ya estoy grandecita para mentiras e ainda mais-, fui sincera y cuando me ofrecí como columnista dije bien claro “mirá que yo estoy en la vereda de enfrente en cuanto a ideologías”. Primera sorpresa: del otro lado me dieron la bienvenida y me dijeron que estaba bien y que me bancaban. Cero intolerancia, 10 en respeto a diversidad de pensamientos, claridad meridiana en cuanto a una verdad tan simple como esta: en la diversidad y la discusión –intercambio de ideas con respeto a esa misma diversidad- está la riqueza y está la clara oportunidad de enriquecernos siendo distintos, sin ninguna necesidad de rechazarnos y/o insultarnos. Primera lección: es mentira eso de la intolerancia, si se quiere se puede crecer en la diversidad y el respeto. Y no de a uno, en grupo.

A esta altura del campeonato para nadie es una novedad que colaboro con Sergio Brodsky en Revuelo en el Altillo, grupo de pacientes de salud mental que se reúnen todos los martes a las 9.30 en el Hospital Felipe Heras (chivo por si alguien quiere unirse, están todos invitados, los que quieran sumarse). Me pasó que una de las veces que Sergio presentó su libro, otro medio digital no había mandado fotógrafo y usó mis fotos. No me molestó, solo me sorprendió agradablemente porque soy bastante zapallo sacando fotos . El dueño de ese medio se comunicó conmigo para agradecerme y al mismo tiempo disculparse por no haberme pedido autorización, pero para mí estuvo bien lo que hizo, soy de la idea de que lo que yo publico está a disposición de quien quiera reproducirlo. Y ese fue otro ejemplo de cómo, con un poquito de buena onda, nos damos una mano entre nosotros y empezamos a unirnos y a tirar para el mismo lado, poniendo como premisa una frase vieja pero siempre vigente: juntos somos más y podemos tener mucha más fuerza si presentamos un frente común y lo defendemos en los temas que verdaderamente importan.

Volvamos a mi primer columna. Nada iguala a la rapidez con que las cosas se propagan por Facebook, eso es un hecho innegable. Al principio le tenía recelo, luego descubrí que es una muy interesante herramienta si se sabe usar y como tal lo acepté. Pero nada me había preparado para ver con la celeridad con que día a día mi primer columna se iba replicando de amigo en amigo. Me sorprendió.
Y más sorprendida quedé cuando un medio digital la levanta, dejando bien claro la procedencia de la misma, donde había sido publicada y quien la había escrito. Le comenté a mi jefe/amigo y me dijo que estaba bien y que era lo correcto y que se alegraba sinceramente de que así haya pasado. Yo, como no conozco el medio, pensé que se iba a enojar y fue todo lo contrario. Generosidad y ubicación de ambas partes.

Entonces me animé, me puse en comunicación con ese medio digital, me presenté y le propuse que cuando le pareciera interesante lo que yo escriba –aún no puedo creerlo- tenía nuestra autorización para levantarlo y compartirlo sin dramas. Y me gustó que así sea, independientemente de que sea mi columna, eso es solo una circunstancia. Y me gusta aún más creer que de ese compartir y trabajar juntos pueda venir algo bueno para el trabajo que hacen Sergio Brodsky y Adrián Kölln, porque es una hermosa labor, digna de respeto y admiración y digna de ser replicada en todos los lugares del país.

Y claro, luego de ver vista replicada mi primer columna una y otra vez y otra vez, me sorprendí de ver con qué rapidez se puede llegar a la gente, con un tema sumamente interesante e importante como lo es el tema salud mental, que seguiré abordando desde otras miradas. Hay mucho para decir sobre el tema, hay mucho para explicar, hay mucho para intentar solucionar o al menos revisar, hay mucha tela para cortar y mucho para hacer. Y hay mucho trabajo hecho sobre el tema que se desconoce. Y es necesario darlo a conocer.

Así da gusto trabajar: que alguien te acepte aunque pensemos distinto y te respete y te dé un lugar, y que otro medio levante el trabajo de otro y lo comparta. Esto pasa acá en Concordia, Entre Ríos, Argentina, aquí entre unas cuantas personas estamos trabajando juntas sin importar si pensamos así o asá, simplemente teniendo en claro que cuando se quiere se puede y que si nos unimos somos más fuertes y quizás, en un futuro no muy lejano, podamos lograr algo. Lo que sea.
Supongo que esa es la clave de todo: dejar de excluirnos por pensar diferente, aceptar la diversidad de pensamientos con alegría y respeto y trabajar todos juntos.

Somos todos seres humanos falibles, todos con nuestros errores y nuestros aciertos y poseemos la más poderosa de las armas: nosotros mismos. Si nosotros nos unimos, si aceptamos que podemos vivir en paz con nuestras diferencias, que podemos respetarlas y aceptarlas, es mucho lo que podemos lograr.

Y si no lo creen, que valga como ejemplo lo que se logró con unas columnas y dos medios digitales: nos pusimos de acuerdo y trabajamos juntos, respetando el lugar del otro y asumiéndolo con responsabilidad y seriamente. Si lo pudimos hacer nosotros, ¿Por qué no se puede hacer un frente común para las cosas que vale la pena cambiar? ¿Cuál es el objetivo de nuestro paso por el mundo, sino dejarlo un poquito mejor, aportar un pequeño granito de arena para que sea más justo, un lugar donde valga la pena vivir por el solo hecho de saber que no estamos solos y que juntos podemos más, mucho más?

Esa es la idea, esa es la consigna que debe dejar de ser una utopía y volverse una realidad. Y no es tan difícil de lograr, nosotros logramos ponernos de acuerdo con un intercambio de mensajes y de ideas. Y lo hicimos y lo estamos haciendo y la idea es que se sume quien comparta nuestra forma de trabajar.
Ese es el gran desafío.
Aceptemos de una vez que si nos unimos, somos mejores y nos complementamos y el cielo es el límite. O más allá, quien te dice.

Por: Amalia Ayala
Columnista Concordia Directo

Redacción Concordia Directo

Dejá tu opinión o comentario