«Todo esto no podía suceder sin un poder enorme» dentro de la Legislatura», afirmó Goyeneche

La fiscal Anticorrupción, Cecilia Goyeneche, rompió el silencio anoche, después de dar un paso al costado en la causa por los contratos legislativos truchos. En un reportaje televisivo con el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) aseguró que en la causa quedó demostrado que «hay una organización que se mantuvo por diez años, con un poder enorme», en la que se vieron incluidas personas de la clase política «que no se vinculó con esto, pero tampoco pudo hacer demasiado para que esto dejara de ocurrir». A través de casi 20 minutos de entrevista, Goyeneche manifestó también que se generó «un estado de cosas -en la causa judicial-, donde parece que nosotros, los investigadores, pasamos a ser los investigados». Y acotó: «Nos quisieron ubicar en un lugar donde parece que todos somos iguales, donde nadie puede realizar una investigación limpia sobre esto, porque parece que todos estamos en una situación comprometida». La actual procuradora adjunta del Poder Judicial sostuvo además que la defraudación al Estado en esta causa «ya supera los 2.000 millones de pesos» y reveló que en estos siete meses de la investigación «hubo gente del poder político» que se comunicaron con los fiscales del caso para expresarle su apoyo.

Luego de las primeras semanas de investigación, se determinó la intervención delictiva del contador público Pedro Opromolla, cuyo estudio contable fue allanado el 3 de octubre de 2018 y fue indagado el 28 de diciembre de 2018. “No se relaciona, sin embargo, mi pedido (de apartamiento), con los motivos esgrimidos por los defensores de los imputados Gustavo Pérez y Ariel Faure (los abogados Miguel Cullen, Guillermo Vartorelli y Leopoldo Cappa), quienes han utilizado publicaciones falaces en un medio periodístico sobre el vínculo del nombrado con mi esposo -y, consecuentemente, conmigo-, para -sin ningún interés que los ampare- recusarme en la causa, utilizando estas circunstancias para desgastar mi imagen pública y procurar degradar la investigación penal”, sostuvo en su momento la fiscal Anticorrupción, Cecilia Goyeneche.

La fiscal Goyeneche afirmó además que “el vínculo de amistad de mi esposo (no mío) con el señor Opromolla, el contrato suscripto para la inversión en un fideicomiso, o la anterior adquisición al mismo de una parte indivisa de un inmueble, de ningún modo afectan mi primordial deber de objetividad en el rol de coordinación de la investigación fiscal, ni han conmovido de manera alguna el curso de la investigación en la presente”.

En el programa de televisión Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) , ahondó sobre ese concepto, en la primera entrevista periodística que brindó luego de apartarse de la casusa de los contratos truchos.

-Usted doctora decidió apartarse de la causa de los contratos truchos de la Legislatura provincial, a través de una nota que le envío al Procurador fechada el 9 de abril, donde se excusa de seguir participando. ¿No tendría que haber tomado antes esa decisión?
-Obviamente mi participación en la causa fue cuestionada hace ya varios meses. Yo creo que no, que lo hice cuando se generó la circunstancia concreta y novedosa en la causa, cuando los fiscales lanzaron las medidas contra los imputados, entre ellos el imputado que tiene un vínculo de amistad con mi marido en su momento (por Opromolla) y en particular se habían hecho estas dos operaciones inmobiliarias entre mi núcleo familiar y él. Pero, la verdad no procedí hacerlo antes porque la participación mía en la causa es de coordinación, en esta función que me asignó el Procurador en agosto del año pasado. Coordinación, conducción, orientación en esta causa en particular he participado en muchos actos concretos en una causa tan grande, de dimensiones importantes, que todo recurso humano que esté disponible se destinó a hacer actividades de investigación.

-Lo que usted se encontró estaba en sus cálculos que iba a pasar en algún momento.
-No. La verdad no lo había pensado en particular el informe éste del Registro sobre este dato. Al inmueble lo compré en marzo de 2017 y la verdad no tenía en cuenta la circunstancia si estaba o no escriturado. Cuando veo que los fiscales habían pedido los embargos y veo que este inmueble estaba informado como de cotitularidad, obviamente surgió una circunstancia concreta vinculada a una de las penas accesorias que tienen este tipo de delitos; y que es el decomiso. Y mientras eso esté en discusión, no puedo estar en la causa. Pero, lo que quería marcar es que yo me podía ir antes. En la función de investigar delitos, para mí hubiera sido muy fácil haberme ido al principio cuando detectamos que estaba Opromolla en la causa. A las dos semanas de abierta la investigación estábamos allanando el estudio contable de esta persona y la verdad que para mí hubiera sido fácil encontrar alguna excusa o agrandar alguna situación para retirarme y hubiera pasado los últimos meses en una situación de mucha mayor comodidad. Pero, eso implicaría incumplir mis deberes como funcionaria pública. Nosotros vivimos en una provincia, con comunidades chicas. Todo fiscal, sobretodo en lugares más chicos que Paraná, tiene vínculos a veces con algún imputado, lo conoce, ha compartido un asado; y esto no puede justificar que nos retiremos de nuestro deber de investigar con objetividad a esas personas, porque eso implicaría situaciones irresolubles. El Estado nos paga unos sueldos importantes, entre otras cosas, para que nosotros soportemos este tipo de situaciones y cumplamos. Esta situación de objetividad que uno debe tener en la investigación penal es una imposición para nosotros que debemos cumplir como un deber. Siempre es más fácil irse y es más cómodo, pero eso no significa que sea el cumplimiento que nos impone el cargo. Entendí y lo charlé con mis colegas, que no había ninguna causal de excusación.

-Cuando dice que lo charló con sus colegas, ¿serían los fiscales y el Procurador?
-Exacto.

– ¿Ninguno le formuló objeción?
-Por supuesto. En realidad, la investigación la llevaron los fiscales y nada de este vínculo previo, que en realidad era una relación de amistad de mi marido y no mía con Opromolla, nada de eso implicaba obstáculo para la investigación. De hecho, a las dos semanas de la investigación se le estaba allanando el estudio; se lo imputó; se lo llamó a indagatoria; ahora se pidieron las medidas patrimoniales; entonces, obviamente, no había ni hubo nada que modifique esas acciones. De hecho, las pretensiones de excluirme de la causa fueron planteadas por otros imputados. No se sabe con qué interés pretendían vincularme o generar una sensación pública que había ahí una suerte de connivencia, porque al poco tiempo que se analicen esas argumentaciones caen por su propio peso.

– ¿Cómo era la relación entre Opromolla y su marido?

-Ellos se conocieron en la Facultad, estudiaron juntos en la segunda mitad de la década del ´90. Con mi marido estoy casada hace diez años y lo conocí un año y medio antes; aproximadamente a fines de 2007. Y en ese transcurso se había ido a vivir a Europa. Ellos habían intentado iniciar o iniciaron un pequeño estudio contable, pero mi marido no alcanzó a estar casi en ese lugar porque se casó con una primera esposa que tuvo y se fue a vivir primero a Estados Unidos y después a Europa. Lo conocí para 2008 y tenía esta relación de amistad con Opromolla; obviamente lo he conocido, he compartido algunos eventos sociales con él. Uno puede tener respeto hacia el cariño que un ser querido tiene, pero eso no significa que el vínculo sea propio. Es más fácil adosarle los amigos del marido a una mujer; que adosarle las amigas de la mujer al marido. Mis amigas no son necesariamente amigas de mi marido; y los amigos de él no necesariamente son amigos míos.

– ¿Cuando se inició la causa Opromolla intentó comunicarse con usted o con su marido?
-No, no.

-Se debe entender que tanto usted como su marido se sorprendieron con esta situación.
-Por supuesto nos sorprendimos. Me sorprendí con la existencia de la causa. Todos en Fiscalía nos sorprendimos con el resultado de esos primeros allanamientos y las cosas que fuimos encontrando allí, el estudiar las carpetas, los cuadernos, las pruebas que se comenzó a juntar. Ahí comenzaron a aparecer los primeros nombres y todo era sorpresa para nosotros. Pasamos momentos de mucha zozobra e incredulidad en esos primeros días, porque la verdad podíamos tener sospechas de ilícitos que ocurren, pero no imaginábamos algo de esta magnitud.

– ¿Es esta la causa más compleja que le tocó en su carrera?
-Han existido muchos hechos de corrupción. Sobre todo, en los últimos años se ha multiplicado las investigaciones sobre corrupción. De hecho, tenemos muchísimas causas abiertas hoy en la provincia, pero la magnitud de ésta y la particularidad que tiene es que es en tiempo real. Nosotros estamos acostumbrados a poner en la investigación a personas que solamente les estamos tocando la posibilidad de ser privados de su libertad, de ser condenados por un hecho. Y en este caso, tocamos dos aspectos: el de la investigación penal y un aspecto económico. Había un ingreso de fondos ilícitos por un grupo de personas que estaban organizados para generarlos hace diez años y nosotros vinimos a desestabilizar eso, cortando esta sustracción tan importante que estaban realizando.

-En función de lo que dice, ¿cuánto le dolió la decisión de alejarse de la causa?
-Obviamente es una situación muy incómoda de aparecer en los medios, de que usen el nombre de una para generar disturbios en una investigación, que la verdad que es impecable. Pero más allá del ego que a una le puede doler en esto, es una investigación que la están realizando dos fiscales que lo hacen de una manera que podemos estar absolutamente tranquilos que la causa continuará en sus carriles normales y sin ningún inconveniente, esté o no yo trabajando en la causa. Nosotros siempre, y sobre todo en investigaciones de corrupción, tratamos de generar que las causas se investiguen en paralelo con la intervención de varias personas que la conozcan genuinamente a toda la causa; porque podemos dejar de estar en un lugar y esto no tiene que hacer mella en la investigación. Por eso hay generalmente dos fiscales investigando. Y en este caso hay dos fiscales que tienen una prestación excelente. A uno le puede doler en lo personal verse en esta situación, pero no en relación a lo funcional, porque tengo la certeza de que la investigación no se verá afectada en lo más mínimo.

-Usted estuvo junto con los fiscales Patricia Yedro e Ignacio Arramberry, siete meses y medio en esta causa. Esta decisión que adoptó se entiende fue lo más difícil o existieron otras situaciones más complejas por las que tuvo que atravesar en esta investigación.
-Creo que lo más difícil de la causa fueron las primeras semanas, cuando fuimos descubriendo de qué se trataba, la magnitud y las implicancias. Pasamos muchas noches sin dormir, con la preocupación de lo que estábamos descubriendo. Esos fueron los momentos de mayor angustia.

-Tenían claro dónde empezaba esta maniobra, pero no dónde terminaban.
-Exactamente. Fuimos descubriendo quiénes eran cada uno de los actores, pero no sabíamos ni los nombres de las personas que estaban involucradas. Al principio no los conocíamos, era todo algo cerrado, oscuro para nosotros. Entonces, cuando tomamos este ovillo, lo hicimos tirando del hilo prácticamente del último eslabón, que eran los que estaban haciendo la cobranza en el banco. Entonces, cuando uno va tirando de eso y va encontrando cada vez más cosas y cada vez más personas y nada menos que en la Legislatura, enseguida comenzamos a encontrarnos con situaciones mediáticas no sé si operaciones o algunas noticias que ya veíamos que todo esto venía bravo. Bueno, eso fue al principio, porque uno después de va acostumbrando a esta situación de estrés, y fuimos conociendo más la causa.

-Usted en una de las audiencias habló de una mafia, que detrás de todo esto había una mafia. Fue fuerte esa calificación.

-Claro. Imagínese que en estos niveles de corrupción y de poder hay una organización que se mantuvo por diez años, con un poder enorme, incluso frente a los propios internos, gente de adentro, porque no podemos suponer que estaban todos metidos en esto. Hay personas que no se vinculó con esto, pero tampoco pudo hacer demasiado para que esto dejara de ocurrir. Y esto no sucede sin un poder enorme. Además, nosotros comenzamos a ver determinados síntomas respecto de lo que era nuestro desempeño, que nos demostraron que acá había gente con capacidad de operar por otro lado y que en realidad la defensa penal muchas veces iba a ser secundaria frente a intervenciones de otro lado. Me acuerdo que, en las primeras semanas, se generaron algunos WhatsApp falsos supuestamente enviados por mí y que circulaban; fotos que circulaban… bueno, de hecho, en esa audiencia había pasado lo de la recusación, luego de haber pasado dos o tres noticias con contenido falso en algún medio de la ciudad (por Paraná); pero además habían pedido el Jury al Procurador. Creo que todo eso es parte de una misma plataforma, donde obviamente aparecen otros intereses vinculados a otras causas. Se genera un estado de cosas que parece que nosotros, los investigadores, pasamos a ser los investigados; el nombre nuestro es el que está en juego y todo tiende a ponernos en un mismo lugar donde todos somos iguales, que aquí nadie puede realizar una investigación limpia sobre esto porque parece que todos estamos en una situación comprometida. Eso es algo absolutamente falso y por eso, volviendo a lo inicial, cuando aún nosotros sabíamos que esto lo de Opromolla podía ser utilizado, porque sabíamos que podían utilizar cualquier arma para tratar de desprestigiarnos y de cuestionar la investigación; la verdad es que lo hacemos con la conciencia absolutamente tranquila de que no hay nada que ocultar ni nada que nos avergüence en esto; más allá de que uno a veces desconoce quiénes son las personas con las que se vincula y desconoce lo que hay detrás.

-Ustedes iniciaron la investigación con algo así como 1.230 millones de pesos, luego el cálculo pasó a dos mil millones de pesos, ¿cree que se superará esa última cifra?
-Sí, es un poquito mayor a dos mil millones de pesos. La cifra quedó fijada más o menos en eso y hay un informe contable en la causa que la supera, pero no en demasiado.

-Cuando ustedes denuncian que estaban enfrentando a una mafia, qué tan acompañada se sintió por el resto de sus colegas del Poder Judicial y cómo considera que estaban siendo vistos por el poder político.
-En el Poder Judicial hay muchísimas personas muy decentes que entienden cómo es la cosa y lo ven con claridad. Obviamente, hay roles distintos que hacen que unos los vean desde un lugar más alejado, pero realmente sí nos hemos sentidos acompañados y entendidos. Y la mirada desde el poder político, la verdad es que no la sé. Uno puede ver a partir de las primeras reacciones que existieron, cuando pedimos los contratos y se negaron a otorgarnos. Uno ve que hay una mirada de desconfianza esencialmente.

-Los que aparecían rozados con esta investigación, mantenían distancia. Pero hubo personas de la clase política que se contactaron con ustedes para transmitirle que pueden contar con su apoyo.
-Sí, existieron esos contactos y de todos los colores pensando en partidos. No muchos, pero sí hubo.
ANÁLISIS DIGITA

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