Daniel Scioli tiene a un narco-ministro que puede demoler su carrera presidencial

Suele ocurrir que los periodistas nos encontramos en encrucijadas casi fatales. Si cuento la verdadera historia de Elisa Carrió, su “arreglo” millonario con el ex Presidente del Banco Galicia Eduardo Escasany (el que le robó fortunas por casi 200 millones de dólares a los ahorristas en el 2001) para no denunciarlo en le Justicia ¿le hago el juego kirchnerismo?

Si relato las inconfesables fiestitas del colorado De Narváez en su bunker de Las Cañitas, ¿soy funcional a las pretensiones de Scioli-Massa? O sus acuerdos con el narco aduanero Daniel “Gato” Santana para que le abra las puertas indiscriminadamente a containers cargados de mercadería sospechosa.

Personajes que se visten de blanco pureza y como decía Jesús son “sepulcros blanqueados”. Relucen por afuera pero adentro están llenos de carne nauseabunda y huesos muertos. ¿Por qué tengo que elegir entre Jesús o Barrabás?

Daniel Scioli le paga algo así como 30 millones de pesos a Marcelo Tinelli para que lo caricaturice simpático, de cara a conquistar la audiencia subliminalmente como hizo años atrás aquel absurdo “alica-alicate” que lo hizo a De Narváez ganar millones de votos bonaerenses.

Cristina se enteró de ese arreglo y ya le bajó el pulgar para 2015. No me importa a quien favorezca o perjudique este informe. Es la realidad objetiva y la cuento tal como es.

La Justicia Federal de Bahía Blanca tiene procesado a Juan Suris (novio de la vedette Mónica Farro y socio/amigo de Leonardo Fariña) por delitos varios. Narcotráfico, proveedor de facturas truchas y tráfico de personas. Chinitos sometidos a trabajo esclavo que llegaban clandestinos en barcos al puerto de Bahía Blanca y eran entregados en el más miserable de los negocios que pueda existir.

La justicia bahiense no quiere aún revelar la cabeza de esa conexión, en la cual Suris es apenas un eslabón medio de la cadena. Tiene evidencias el juez Santiago Martínez que la cabeza de ese cártel que movía millones en negocios ilegales es el ex Intendente de Bahía, Cristian Breitenstein.

¿Quién es éste personaje de tan bajo perfil? Es el Ministro de la Producción del gobierno de Daniel Scioli, a quien el gobernador le encomendó tejer negocios con China… porque justamente el hombre tiene fuertes contactos con los poderosos de Oriente. Casualidad o no, ¿los chinitos ingresados por Bahía Blanca para ser ofrecidos en trabajo esclavo cuando el mandamás de ese lugar era Breitenstein venían por obra y gracias de este personaje y Scioli aprovecha esos vínculos para supuestos negocios en la Provincia de Buenos Aires?

Las facturas truchas que emitía Juan Suris aparecieron en gran parte en la contabilidad del Puerto de Bahía Blanca. Por decenas de millones de pesos, no por chauchas.

Tramas contables muy engorrosas pero una de ellas era también siniestra.

Los barcos deben ser fumigados al entrar y salir de puerto. Es un protocolo internacional. En algunos de ellos, ingresaban los fumigadores portando mochilas de 30 kilos cada uno (imaginemos, no menos de 20 o 30 por barco), supuestamente en esas mochilas cabía los productos para fumigar. Nadie en el puerto los revisa, ¿Quién puede pensar que en esas mochilas en vez de productos tóxicos cargan 30 kilos de cocaína que dejan dentro del barco?

Otros de los contingentes son verdaderos fumigadores. Todos cobran su parte en el trabajo, los que lo hacían por izquierda para dejar la droga facturaban con las hojitas truchas de Juan Suris.

Breitenstein hizo muchas otras trapisondas contando con los servicios de su empleado jerárquico Juan Suris.

Finalizó su mandato y Daniel Scioli lo nombró Ministro de la Producción en su gabinete. Y conoce perfectamente a quien puso en ese lugar especial.

Le llegó la información del vínculo Juan Suris-Cristian Breitenstein y por algo que sólo él debe saber pero es de imaginar (intereses económicos muy fuertes del vínculo con los chinos), lo mantiene a toda costa en su gabinete.

Si la justicia federal de Bahía Blanca llega con el bisturí al hueso, se acaba de un plumazo la farsa del discurso mentiroso de Daniel Scioli paladín antidroga.

Si Cristina apura o no a la justicia para eso, ya no es nuestro problema. Pero no podemos seguir ocultando verdades por eso de que revelarlo le es funcional a uno o a otro.

Si seguimos con eso de elegir entre Jesús o Barrabás, terminamos siendo cómplices por omisión. Que se arreglen entre ellos, ya no nos incumbe quien gana o quien pierde. Contamos las historias tal cual son y punto.

Hay más, por ahora esto.

PERIODICO TRIBUNA

Paula Ravier

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