Deberá emitir bonos para pagar sueldos

El presupuesto 2016 deja a la vista la pesada deuda que recibirá el futuro gobierno. Anticipa un déficit de al menos $1000 millones y advierte que deberá emitir bonos para pagar sueldos.

En un texto que claramente Urribarri ni siquiera leyó, sus asesores dejan en evidencia el complicado panorama que recibirá el Gobernador entrante Gustavo Bordet. Admiten que “los servicios futuros de la deuda total representan compromisos que afectan los ejercicios venideros en porcentuales significativos” y que el peso de la deuda flotante hace que se dificulte “poder concretar operaciones de financiamiento”.

La letra chica

En su mensaje a la Legislatura en el que Urribarri presenta el proyecto de Presupuesto 2016, el Gobernador entrerriano reconoce que el panorama es negro. En el capítulo dedicado a la “Estructura y composición de la deuda”, que difícilmente el Pato haya leído con detenimiento, sus asesores se ponen a resguardo admitiendo la pesada herencia que dejan al Gobierno que viene.

Es tal el nivel de endeudamiento que afronta la Provincia, que el mismo Urribarri admite en ese documento que “la cancelación de obligaciones ordinarias está pendiente de la factibilidad de poder renovar mensualmente las operaciones de Letras o Títulos”. Traducimos: si no emite bonos, Gustavo Bordet no podrá ni siquiera pagar los sueldos.

Una larga confesión

En un texto que seguramente ni los propios legisladores de la mayoría automática leen, el mensaje de Urribarri evidencia de manera directa el elevado nivel de condicionamiento que deja al futuro Gobernador. Allí, se admite abiertamente que “Si bien durante los últimos años, el nivel de endeudamiento se ha mantenido estable, se han ido sucediendo modificaciones internas que han tornado compleja su administración”. En la práctica, esto implica reconocer el fuerte incremento de la deuda provincial, atravesado por el despilfarro electoral y las contrataciones a los empresarios amigos del poder, le han costado muy caro a la provincia de Entre Ríos.

La aventura presidencial de Sergio Urribarri parece no haber reparado en la situación de las arcas provinciales. En los próximos años, estos desmanejos de la economía mostrarán al futuro gobernador Gustavo Bordet haciendo malabares para cumplir con los compromisos corrientes (pagos de sueldo, gastos de funcionamiento y servicios básicos), que sin duda ponen bajo un gran signo de interrogación la posibilidad real de concreción de las obras más costosas que promete el Presupuesto 2016, como es el caso de la Defensa Norte contra las Inundaciones de Concepción del Uruguay ($253 millones), o los dos centros de Atención de Adicciones ($160 millones) por nombrar sólo algunas.

Sin margen de maniobra

El llamativo mensaje de Urribarri (publicado en este link de la Cámara de Diputados) reconoce al mismo tiempo que “la deuda consolidada (de mediano y largo plazo), se ha ido integrando con instrumentos de mediano y corto plazo, con una fuerte concentración de servicios de amortización en los períodos inmediatos siguientes”. Otra vez, vale la pena traducir para que se entienda la magnitud de los dichos: en los años venideros habrá que pagar importantes vencimientos de amortización de la deuda, lo que resta aún más margen de maniobra al próximo Gobierno provincial. Sólo para la amortización de Bonos de deuda que ha emitido Urribarri, en 2016 Bordet deberá pagar más de 2000 millones de pesos.

La asfixia financiera que le espera al futuro mandatario provincial se completa con la falta de acceso al crédito. Es el propio Gobernador el que reconoce la imposibilidad de acceso al crédito de largo plazo: “No se han podido concretar préstamos o financiamientos suficientes de mediano/largo plazo, sólo se han logrado efectuar colocaciones parciales de letras y títulos de corto plazo”, se lee en el mensaje por el que Urribarri seguramente hará volar alguna cabeza al enterarse de lo que ha firmado.

Continuidad “positiva”

Para el final, nos limitamos a reproducir un párrafo textual que lleva la firma de Urribarri: “En la deuda flotante, que implica compromisos inmediatos, ha adquirido un peso cada vez más relevante dentro de la deuda total, producto del déficit de los ejercicios que no se han podido ir refinanciando a mediano o largo plazo, trasladándose al siguiente ejercicio. Todo ello ha provocado un contexto en el cual la administración del Tesoro Central resulta complicada y la cancelación de obligaciones ordinarias está pendiente de la factibilidad de poder renovar mensualmente las operaciones de Letras o Títulos”. Es decir, como señalamos al inicio, Bordet deberá emitir Bonos de deuda para poder pagar sueldos. El signo más claro de la continuidad.
el entrerios

Paula Ravier

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