Día de la mujer: Desfile de modelos (Por Amalia Ayala)

Comencemos por aclarar que no creo mucho en el día “de”. Hace tiempo que determinadas cuestiones pasaron a ser algo así como una invitación al consumismo y olvidaron su origen. Me refiero a lo que pasó un 8 de marzo, busquemos en internet, gran invento, allí encontramos todo. O casi todo.
Y allí leo:
UN LLAMADO AL CAMBIO. El 8 de Marzo de 1857, cientos de empleadas que confeccionaban ropa en fábricas de Nueva York fueron reprimidas violentamente cuando salieron a la calle a protestar por las penosas condiciones de trabajo en que se encontraban. Medio siglo después, en 1908, también un 25 de Marzo, en Nueva York, 129 obreras textiles murieron carbonizadas durante un incendio provocado intencionalmente en la fábrica en donde se encontraban realizando una huelga. Pedían jornadas de 10 horas, que el domingo fuera día de descanso y que se les pagara por hacer el mismo trabajo que los hombres, igual salario. Este movimiento inicial tuvo como resultado que las reivindicaciones exigidas por las mujeres obreras comenzaran a ser consideradas por los estados y que su trabajo empezara a ser protegido por las leyes.

En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Actualmente, se celebra como el Día Internacional de la Mujer.

La conmemoración del Día de la Mujer es nacida de una historia sangrienta…en donde el abuso, la explotación y la impunidad causó la muerte de 146 mujeres, algunas quemadas y otras muertas en la banqueta porque se arrojaron ante el temor de las llamas…no fue gracias a las mujeres bonitas, amables, de bien y sobre todo de buena familia, sexis o acomodadas, lo lograron las revolucionarias, las indecentes, las no religiosas furibundas, las indignadas, las migrantes y de baja escala social…las que pedían mayor equidad en la vida conyugal y en la productividad…

Simple y conciso. No hace falta agregar más nada. Todo dicho. O un poquito más, a modo de ilustración o complemento, que sé yo:
LA MUJER ES EL NEGRO DEL MUNDO. (John Lennon)

La mujer es el negro del mundo
Sí ella es… piensa sobre eso
La mujer es el negro del mundo
Piensa en eso… haz algo al respecto
Nosotros hacemos su pintura, cara y baile
Si ella no fuera una esclava, diríamos que ella no nos ama
Si ella es real, decimos que está tratando de ser un hombre
Mientras la soltamos, pretendemos que esté sobre nosotros
La mujer es el negro del mundo… Sí lo es
Si no me crees, echa una mirada a quien está contigo
La mujer es la esclava de los esclavos
Ah sí… mejor grita sobre eso
Las hacemos responsables y les damos a nuestros niños
Y entonces las dejamos por parecer una gorda y vieja mamá gallina
Les decimos que el hogar es el único lugar en el que deben estar
Entonces nos quejamos de que es demasiado mundana para ser nuestra amiga
La mujer es la negra del mundo.. Sí lo es
Si no me crees, echa una mirada a quien está contigo
La mujer es la esclava de los esclavos
Sí eso es…”lánzalo”
Nosotros las insultamos todos los días en televisión
Y nos maravilla por qué no tienen agallas o confianza
Cuando es joven la matamos para ser libres
Mientras les decimos que no son tan inteligentes si las soltamos por ser tan tontas
La mujer es la negra del mundo… Sí lo es
Si no me crees, échale una mirada con la que estás
La mujer es la esclava de los esclavos
Si me crees…. es mejor que grites sobre eso ..

John Lennon la tenía clara. Nosotras, las mujeres no terminamos de tenerlo aún muy en claro: aún dudamos, aún sentimos, aún pensamos (sí, señores, las mujeres pensamos, nos dejen o no, siempre pensamos, que lo dejemos translucir es otra cosa muy distinta) y, lo más importante, aún soñamos.
¿Con qué soñamos? Con muchas cosas más además de aquellas que nos impuso la sociedad machista.
Soñamos con una cierta libertad que nos permita expresarnos, soñamos con la libertad de elegir o no ser madres, soñamos con que nos den las mismas posibilidades que a los hombres, soñamos…
Y somos cada vez más las que no soñamos con el modelo que nos quieren imponer: una minita flaquiiiiiiiiiiiita y linda y perfecta y punto.
Soñamos con que nos permitan ser reales. Ese es nuestro mayor anhelo. Que nos miren a los ojos y no nos juzguen por el talle del corpiño ni por el del pantalón (o sea, no me pretendas perfecta, pretendeme mina, pretendeme sensible, pretendeme linda por dentro, pretendeme pensante, aprendé a mirar mi interior, no te detengas en las medidas, existen un montón de mujeres hermosas por fuera que no lo son por dentro. Y a modo de paradoja, algunas mujeres no son tan bellas, pero al ser su interior hermoso, brillan con una luz especial).

Entonces, vamos a lo primero, a lo elemental. El talle. ¿Cuántas mujeres que vos conocés son perfectas y cuantas no cumplen con los cánones de belleza impuestos por la sociedad consumista? Pensalo un rato y después me contás.

Y sigamos con lo real.
Ya es el segundo año que una casa de ropa para mujeres abre el juego desde la realidad, ya es el segundo año que me convocan a un desfile de modas junto con un grupo de mujeres reales, como vos, como la chica que vive al lado de tu casa, como tu mamá y la mía. Y los dos años se dio la misma química: un grupo de mujeres de todos los talles y todas las edades, alegres, felices de que nos permitan mostrarnos como somos y que nos incluyan. Y la reacción del público es siempre la misma: sorpresa y alegría. Porque hasta hace poco nadie nos mostraba, pocos nos tenían en cuenta y conseguir ropa para nosotras se convertía poco menos que en la búsqueda del tesoro (yo acostumbro, siempre que compro algo de ropa para mí, mirar a ver si encuentro algo para mi mamá, porque es difícil encontrar talles que pasen del 48/50).

Aclaremos que yo bajé 10 kilos primero por una cuestión de pura bronca (un montón de ropa que no me entraba), luego porque me sentía discriminada cuando entraba a un local de ropa (una vendedora un día llegó a decirme muy suelta de cuerpo al no encontrar ropa de mi talle “entonces cosete la boca y no comas más”, sí, tal cual lo leés, así de simple y brutal. Demás está decir que nunca más entré a ese negocio) y después por una cuestión de salud. Así de claro lo tengo y fijate que paradoja, en lo último que pensé fue en la salud, cuando debería de haber sido mi primera preocupación. Así nos dejan de tanto bombardearnos con modelos falsos.

Hace un par de años salimos al ruedo, nos subimos a la pasarela y nos mostramos junto con las chicas hermosas y flaquitas y perfectas, que además de todo eso, son encantadoras y cuasi niñas, no hay cosa más increíble que el detrás de la escena del desfile en sí mismo, es una especie de hecatombe controlada en la cual todas nos ayudamos a vestirnos las unas a las otras y nos olvidamos de quien es quien, solo tenemos en claro que debemos apoyarnos entre todas. ¿Vos me decís que es frívolo? Quizás lo sea, yo me limito a rescatar siempre lo bueno, para hablar de lo malo ya hay demasiados que se dedican a ello, yo siempre priorizo lo bueno y lo positivo.
Las mujeres somos un compendio de muchas cosas, y nos hemos ganado el derecho a ser serias y frívolas, inteligentes y tontas (a veces solo cuando nos conviene), madres e hijas, laburantes y amas de casa, pero jamás de los jamases aceptaremos que nos dividan entre lindas y feas y mucho menos que nos discriminen por no tener el talle que alguien, desde algún lado, nos impuso. Basta. Estamos empezando a crear conciencia. Existimos.

Feliz día de la mujer, hoy y todos los días, a todas las mujeres, y sobre todo a las reales. Y a las que son perfectas pero nos ven a las reales y nos sonríen, no como diciendo “pobres chicas” sino dándonos la bienvenida, por fin. Porque de a poco vamos aprendiendo que juntas somos más fuertes y que entre todas logramos más.

Y como cierre, copio las palabras que puse en mi muro de Facebook. El hecho de que nombre una determinada casa de modas y a su dueña, es porque es la pionera y merece ser reconocida como tal: ella nos buscó, nos encontró y nos empezó a dar nuestro lugar, el que desde siempre nos correspondió. O sea que se ganó con creces el derecho a ser reconocida con nombre y apellido.

“A ver…si uno lo mira con los ojos de siempre, es solo un desfile de modas, pero no es tan simple la cosa. Por fin una casa de ropa para nosotras, se sale de lo establecido por los medios que nos enloquecen con figuras perfectas que no todas tenemos. Gracias a Adhara Sentite Estrella estamos demostrando que las mujeres reales existimos y que ellas nos tienen en cuenta, algo muy difícil hasta ahora. Feliz día de la mujer para todas, gracias Adalgisa Jalil y Meli Figarola por haber comenzado a mostrar la otra realidad. Y gracias a todas mis compañeras de anoche, en el desfile, por la buena onda y la valentía y la alegría de atrevernos a mostrarles a quien quiera vernos, que las mujeres reales existimos, somos unas cuantas y estamos empezando a ganar nuestro lugar. Es un comienzo. Celebrémoslo.
Repito, esto va más allá de la eterna fascinación que nos provoca un lindo vestido, es empezar a hacernos oír, con una simple consigna: ese vestido lindo, que nos encanta, viene en nuestro talle, no solo en los perfectos. De a poquito vamos haciendo conciencia.”

Quizás para más de uno sea una tontería, pero todas sabemos la magia que opera en nosotras, estar cómodamente vestidas y lucir bien, más que nada para nosotras mismas. No es frivolidad, es parte de nuestra esencia femenina. Solo eso. Somos mujeres y estamos orgullosas de serlo y nos permitimos celebrarlo. Y es algo muy bueno. Se empieza por lo que quizás no sea lo más importante, pero es un primer paso hacia los temas más álgidos. Es un comienzo. Celebrémoslo. Hoy son los talles y mañana serán otros temas, pero vamos avanzando, pasito a pasito, abriendo camino. Y ojo, detrás de algo aparentemente frívolo –que nos condiciona a sentirnos discriminadas y, a veces, maltratadas- vienen otros temas, es decir, que la cosa va in crescendo, se empieza por lo que no es tan grave y se sube la apuesta. Así se hace camino, de a poquito y en forma progresiva (en todas las acepciones del término).

Redacción Concordia Directo

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