Dijo Nicolás Wiñazki: “Hicimos el documental ‘ficción K’ para que nada de eso vuelva a pasar”

El periodista visitó los estudios de InfobaeTV. Se refirió al corto sobre la era kirchnerista que presentó en televisión

El periodista Nicolás Wiñazki estuvo en el piso de InfobaeTV para hablar del documental que produjo para Canal 13. Dijo que durante doce años los argentinos vivimos en una alucinación colectiva, y recordó cuando fue retenido en formal ilegal en los sótanos de un aeropuerto en Caracas por la policía bolivariana y, al llegar, hubo muchos dirigentes y periodistas kirchneristas que expresaron que había mentido, que no le había pasado nada.

—Contanos qué sentiste mientras veías las imágenes que aparecieron en Ficción K, el documental que anoche pasó Canal 13.

— Es el fruto de un trabajo colectivo, hubo mucha gente trabajando en esto, y viendo cómo pasó, por qué pasó. Siento que el documental puede servir para pensar estos años y para pensar el futuro, que de eso se trata un poco el final.

— Vos hacés también una apuesta a perder el miedo, a volver a pensar sin miedo. ¿Por qué tuvimos miedo todos estos años?

— Es una pregunta que me hago todo el tiempo. Hay una imagen que resume esta alucinación colectiva, una frase de Miguel, mi viejo, cuando Moreno patotea a una mujer y la termina echando de una reunión, y la señora se va sola, no la acompaña nadie, y nadie la defiende. Y sigue un grupo muy numeroso de gente escuchando a Moreno diciendo cualquier barbaridad en un tono inaceptable para un funcionario. Cuanto más alto es el cargo, más serenidad que tiene, según dice el Código de Ética Pública.

— Y más obligado está a proteger los derechos individuales.

— ¿Por qué nadie la defendió? ¿Por qué nadie se levantó? ¿Por qué pudo hacer Moreno todo lo que hizo, además, con total ineficacia?

— Claro, porque Moreno fue absolutamente ineficiente para controlar la inflación, para cubrir la mesa de los argentinos.

— Cristina usó el miedo para gobernar, además de usar el relato o la ficción desde el Estado que logró captar a un montón de gente aún hoy. Van doce días del gobierno de Macri y el kirchnerismo marchó ya a la Plaza del Congreso. A las 24 Cristina escribió un texto pidiendo más democracia. Ni siquiera entregó los atributos de mando y pide más democracia.

— Cuando había funcionarios que no tenían actitud patoteril, perdían la confianza de ella. El mensaje desde arriba estaba claro, había que ser agresivo.

— Venimos de un gobierno que se encerró en unos pocos funcionarios, maltratando a sus propios candidatos, con ministros que pensaban que el propio gobierno los espiaba. Se vivía con miedo dentro de la Casa Rosada. Hay varias anécdotas como esa que Cristina no le hablaba a la ascensorista ni a los granaderos. La pregunta es por qué la sociedad aceptó eso y lo sigue aceptando. Moreno estuvo ayer en la televisión pública y dijo cualquier disparate. Creo que es lo que permitió reflexionar el documental.

— Me parece que fue muy austero el documental, no apeló a golpes bajos, abrió la posibilidad de empezar a pensar cómo es que toleramos esto. Vos, en particular, además pasaste feos momentos cuando fuiste como parte del equipo de PPT a cubrir las elecciones a Venezuela. Incluso hubo colegas que dudaron de lo que ustedes decían.

— Yo no diría que son colegas. Nosotros fuimos detenidos de modo ilegal por el servicio de inteligencia bolivariano. Ya cuando habíamos llegado nos detuvieron a Lanata, a mí y a un operador de la radio que viajaba con nosotros, conseguimos un papel interno que daba cuenta de ese pedido de esa detención, y al salir nos detuvieron de una forma que yo no deseo ni a esa gente que dijo que nuestra detención fue falsa. Pienso en Caracas y se me hace un nudo adentro, fue algo muy feo, y lo más triste es llegar a la Argentina y que el aparato de comunicación estatal mentía sobre lo que nosotros habíamos pasado. Yo pedí llamar a mi embajada y me decían que yo tenía que saber la relación que ambos gobiernos tenían. El embajador Carlos Cheppi actuó como el representante del gobierno del chavismo en la Argentina y no como representante de los argentinos en Caracas.

— En la dictadura era igual, los embajadores nos desprotegían cuando teníamos un problema en el exterior. ¿Argentina estuvo cerca de ser Venezuela?

— No sé, son países distintos, en Venezuela todo es más exacerbado, pero está claro que seguimos lineamientos del gobierno de Chávez y de Correa, el ataque a los medios críticos, el intento de apropiarse del papel de diario, que funcionó en Venezuela más que acá, porque en Argentina lo llevó adelante Moreno y lo hizo de una forma totalmente ineficaz. En ese momento es increíble ver cuánta energía y voluntad política o vocación para declarar el papel diario como interés público, cuando no lo son los celulares.

— Y de qué se trató esa batalla.

— La batalla por el relato, para tratar de tapar lo que pasaba, lo que contaban algunos diarios y algunos canales de televisión. En Venezuela los neutralizaron. Si uno ve los canales allá, son todos como 678. Y no hay ni remedios. Hace poco viajé a un congreso de periodismo en México y los periodistas compraban medicamentos para un montón de personas, y harina para hacer arepas. Igual perdieron las elecciones.

— Sin embargo, hay gente que sigue abrazada a la ficción. ¿Hay cura para eso?

— Yo creo que sí, que va a haber cura para esa fe. Cuando empiece a conocerse la inflación, la pobreza.

— ¿Por eso fuimos elegidos los periodistas y medios como enemigos?

— Este es un modelo que en Santa Cruz lograron imponer, salvo casos como Opi Santa Cruz y una revista El Malón, que descubrieron que el cadete Rudy Ulloa Igor, tenía con Néstor Kirchner un plazo fijo de un millón y medio de dólares, y ahora tiene una mansión en La Horqueta. Por supuesto, la justicia santacruceña investigó a la revista y no a los denunciados. Pero volviendo a tu pregunta, hay gente que sigue apoyando al gobierno.

— Al que se fue, porque el nuevo tiene pocos días.

— Sí, apenas doce, frente a doce años. Pero ya marcharon al Congreso, Cristina pidió más democracia en su Facebook. Pero el kirchnerismo perdió en todo el país, en Capital, en Córdoba, en Santa Fe, en Mendoza, en Buenos Aires, en Jujuy, perdió en 85 intendencias que ponía en disputa en la provincia de Buenos Aires. O sea, la sociedad reaccionó.

— También en el documental se ve el caso de Marcelo Longobardi, que fue sacado de aire abruptamente por una presión del kirchnerismo, pero después se pasa de Radio 10 a Radio Mitre y se transforma en un fenómeno de opinión pública.

— Esa es la locura del poder, que se puede acallar una voz que ya era líder, los medios terminan en manos de gente que no tiene nada que ver con el periodismo, y todo termina con un efecto rebote. Además, Cristina ya había ganado elecciones con Longobardi en Radio 10, con diarios criticándola, con el INDEC intervenido. Fue una ceguera colectiva, porque en el 2011 fue elegida por un porcentaje contundente. Me genera un malestar porque la idea de que una persona va a votar según lo que diga un periodista es un desprecio absoluto a la gente. Está comprobado que se puede ganar con los medios en contra o a favor. Cristina gastó tanta energía en toda esta pelea inútil y en tratar de imponer esta ficción K, que se olvidó de la gestión. Había días o semanas que parecía la presidenta de una redacción, no de la Nación. Incluso hoy, después de una devolución que efectivamente ocurrió ahora, el kirchnerismo sigue marchando por la ley de medios, después de que se han tomado medidas que tal vez generen problemas en los sectores más humildes. Y lo hacen porque Cristina se los ordenó, se lo ordenó a Sabbatella, se lo ordenó a Gabriela Cerruti (quien junto a Aníbal Ibarra dijeron que todo lo que nos había pasado era mentira).

— ¿Aprendimos algo de todo esto que nos pasó? ¿Nos sirvió de algo?

— Algunas cosas fueron rescatables, pero muchas cosas me dan tristeza, como que Cristina no se haya bancado darle la banda presidencial a un Presidente que armó un partido y que ganó las elecciones. La Patria, al final, no era el otro. Y me parece que para adelante la enseñanza es que hay que tener acceso a la información pública, pelea contra la corrupción, fortalecimiento del Poder Judicial, que deje de estar manipulado por los servicios de inteligencia o el poder político o económico, que los fiscales y jueces puedan actuar con independencia.

— ¿Qué debería pasar con 678 y los medios públicos?

— 678 debe dejar de transmitirse apenas termine el contrato, si consiguen que alguien los contrate para hacer dos puntos de rating difamando e injuriando, arriesgándose a demandas judiciales. No fue un programa periodístico ni fue pluralidad. Fue una emisión que se usó para castigar y perseguir enemigos de turno, a enemigos de Cristina. Cuando les decían que ataquen a Scioli, atacaban, pero al otro día lo tenían que defender, y lo defendían. Me acuerdo cuando en Duro de Domar criticaban la investigación de la ruta del dinero y decían que yo había bajado la información de Internet, y se reían, y lo festejaban. Se disparaban los pies a sí mismo, los papeles eran originales, amigos, ustedes defendieron a Lázaro Báez, el principal terrateniente de la Patagonia, creció con mayor celeridad que la de Bill Gates y la de Steve Jobs, como dice Lanata. Si Cristóbal López quiere poner en sus medios 678 o DDD, que lo haga, que se haga con la plata del Estado no. Yo no me voy a olvidar que se hizo para descalificar y perseguir a quienes denunciaron corrupción, incluso ciudadanos comunes que fueron acosados desde el Estado. El documental “Ficción K” puede servir para que no vuelva a pasar.

— Gracias por el documental, Nico, y te felicito por lo que hiciste estos años y lo que seguirás haciendo, trabajar con tanto compromiso periodístico.

— Muchas veces me preguntan si tengo miedo, pero los que tienen que tener miedo son los que nunca se pusieron a disposición de la justicia, ni fueron a declarar como simples ciudadanos o como cualquier inocente lo haría, sin atacar a nadie. No hay que olvidar que usaron el poder para sacar jueces, fiscales, perseguir a denunciantes. Creo que no estaban peleando por el poder, sino por su libertad.
infobae

Paula Ravier

Dejá tu opinión o comentario