El Centro de Comercio y la recaudación Municipal

El Contador Álvaro Sierra, Secretario de Hacienda de la Municipalidad, ha informado a través de los medios que la recaudación de tasas del primer cuatrimestre creció en términos nominales un 46 %.

Se trata de un indicador que contrasta sobremanera con la cada vez más delicada situación que atraviesan los comercios de la ciudad, sobre cuyas espaldas recae todo el peso del ajuste.

Semejante contradicción revela que algo no está para nada bien. No tiene futuro una ciudad cuyo Estado municipal circunstancialmente acrecienta sus ingresos a costa de la asfixia e incluso el quebranto de los comercios legalmente establecidos.

En efecto, tras los aumentos de la electricidad, el gas, los alquileres, los sueldos, y la caída en las ventas, el municipio asestó sobre el comercio local un durísimo golpe: Como si en vez de inflación hubiera deflación, bajó los montos imponibles de varias categorías de la tasa comercial, lo que originó fuertes incrementos en el monto a pagar.

La necesidad de recaudar por cualquier vía, llevó al Municipio a profundizar las injusticias y las inequidades, cobrando más a los que ya pagaban, mientras el comercio ILEGAL gana las calles de la ciudad sin ningún control ni freno.

Urge devolver a Concordia la equidad tributaria perdida y para ello hemos presentado propuestas al Señor Intendente, al Secretario de Gobierno y al Secretario de Hacienda, porque no podemos ni debemos seguir siendo siempre los mismos los que pagamos los desarreglos en el gasto público.

No es casualidad que nuestra ciudad sea una de las que tiene la mayor presión fiscal sobre los contribuyentes en todo el país y, a su vez, la mayor cantidad de comercios ilegales. Se trata de un círculo vicioso que amenaza con destruir la economía formal y con ella la generación de empleo genuino.

Queremos pagar nuestros tributos, pero necesitamos que ellos sean razonables y proporcionados, y no el resultado de las urgencias de caja del gobierno de turno. Hace falta equidad, un valor del que nos alejamos cada vez más en la medida en que prolifera la ilegalidad, ante la cual el Estado se revela impotente y hasta indiferente.

Gracias a Dios las inundaciones pasaron, pero el sector comercial legal de Concordia se está ahogando y muchos comercios que hasta hoy a duras penas cumplen con el pago de los tributos municipales, desaparecerán inexorablemente si no se corrige a tiempo una presión fiscal tan injusta como desmedida.

Paula Ravier

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