El escandaloso beneficio para la hija de Bonafini

El vicegobernador Gabriel Mariotto se despide de la función pública pasando a planta permanente a decenas de empleados, entre ellos la hija de Hebe de Bonafini, Alejandra. Ejemplo de la herencia desgarradora que deja el kirchnerismo

La inefable titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, tras asegurarle un puesto en el Senado bonaerense a su hija Alejandra, ahora logró que el vicegobernador Gabriel Mariotto la pase a planta permanente a pocos días de dejar el poder.

Alejandra Bonafini fue recategorizada al escalafón número 15 de la función pública, y por un empleo que pocos conocen cuáles son las tareas que lleva adelante, cobrará a partir del mes próximo 23.000 pesos mensuales, casi 4 veces más que el promedio de lo que reciben por mes el 50% de los argentinos por sus labores.

Trabajadores con más de 10 años en la Cámara alta no pudieron contar con el beneficio que Mariotto le dio a la hija de la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, a pesar de Bonafini sólo cuenta con 3 años de como asesora del vicegobernador. Esto se da en medio de un gobierno en retirada, que con nombramientos masivos deja un legado difícil de solucionar para las autoridades que asuman el 10 de diciembre, y con la idea de “sembrar frutos” dentro de la política, deja un séquito de ñoquis por los que hay que desembolsar cientos de millones de pesos al mes.

Al amparo del oficialismo

La hija de Hebe estuvo involucrada, junto al hijo putativo de Bonafini, el parricida Sergio Schoklender, en el monumental desfalco cometido a las arcas públicas que significó el programa Sueños Compartidos, que supuestamente apuntaba a construir casas para sectores socialmente postergados y que terminó en los bolsillos de sus principales ejecutores. La estafa habría involucrado más de $700 millones, que salieron de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos.

Gracias a los vínculos políticos con el poder K, la familia Bonafini logró quedar indemne del brazo de la Justicia. Eso llevó a que Alejandra, que hasta el 2011 no se le conoció nunca un trabajo continuo, fuera contratada primero por el Ministerio de Desarrollo provincial y luego Mariotto le diera refugio en el Senado bonaerense.

Lo llamativo es que las relaciones entre el vicegobernador y Bonafini tuvieron sus idas y vueltas por el acercamiento que éste tuvo hacia Daniel Scioli, uno de los políticos que la titular de Madres siempre denostó, salvo ahora que ante la posibilidad de que Mauricio Macri acceda al poder, se ha sumado a la campaña del exmotonauta. Impunidad creciente que deja en evidencia cómo el kirchnerismo premia a sus adláteres, degradando las instituciones, y produciendo un problema que demandará años en revertirse para encauzar el desarrollo genuino y perdurable en Argentina.

Paula Ravier

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