El olvido de Europa a los refugiados

Bruselas propone reforzar las fronteras comunitarias, mientras decenas de refugiados siguen muriendo a orillas del Mediterráneo

La que parece una crisis ya olvidada se llevó anoche la vida de otras dos personas. Un hombre de 80 años y un bebé de nueve meses murieron ayer ahogados en las aguas del Egeo frente a la costa de Lesbos. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), organización que junto a Greenpeace ayudó a rescatar a los 85 refugiados restantes de la embarcación, ha denunciado la pasividad de la UE frente al problema. “Los niños siguen muriendo ahogados en el mar Egeo, pero los líderes europeos siguen sin aportar soluciones a esta tragedia”, ha manifestado Aurelie Ponthieu, asesora humanitaria de MSF en materia migratoria.

De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), son ya más de 3.500 las personas que han perdido su vida o han desaparecido en el mar Mediterráneo en lo que va de año. La inminente llegada del invierno ha recrudecido unas condiciones climáticas que hacen cada vez más complicada la travesía que cientos de refugiados sirios, eritreos y afganos, principalmente, emprenden para tratar de alcanzar cada día las costas europeas. Los más débiles, ancianos y niños, suelen morir a causa de hipotermia, según datos de Médicos Sin Fronteras.
Reubicación con cuentagotas

Mientras las llegadas no dejan de sucederse, el ambicioso plan de reubicación de 160.000 refugiados prometido por Bruselas, que se topó en el camino con el rechazo de varios Estados miembros al sistema de cuotas, ha resultado ser un fracaso. Hasta el pasado 10 de noviembre, tan sólo 146 personas habían sido reubicados en los países de la UE, según el plan de las instituciones comunitarias. Además, cabe recordar que Eslovaquia decidió llevar a los tribunales las cuotas de refugiados, mientras que otros han optado por la acogida voluntaria de los solicitantes de asilo. Es el caso de Reino Unido, que recibió ayer a 1.000 sirios que pasarán a vivir en campos de refugiados. El primer ministro británico, David Cameron, se comprometió a acoger a 20.000 refugiados sirios durante los próximos cinco años. “Dije que Reino Unido cumpliría su tarea y con estas mil personas creo que hemos hecho un buen comienzo”, aseguró ayer Cameron ante la Cámara de los Comunes.

Esta misma semana, Bruselas ha dado un paso más en su respuesta a la crisis, pero centrándose en la protección fronteriza. El martes se desveló el plan de la Comisión para crear una Guardia Europea de Costas y Fronteras que sustituiría a Frontex y contará con mayores poderes y presupuesto. Este nuevo organismo podría llegar incluso a intervenir en casos de emergencia sin el permiso del Estado miembro en cuestión, algo que ha levantado ampollas entre los 28 por la pérdida de soberanía nacional que implicaría. Esta y otras medidas para garantizar el futuro de Schengen están siendo tratadas en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que acoge Bruselas estos días y que será la última de 2015. Andreia Ghimis, experta en migración y diversidad del ‘think tank’ European Policy Centre, asegura en declaraciones a LA RAZÓN que, aunque “no podemos esperar medidas innovadoras de esta cumbre, sí que vamos a ver un mayor grado de compromiso de los Estados miembros con Grecia para ayudarle a hacer frente a la dramática situación que vive”. Ghimis critica con dureza que las propuestas de Bruselas se limiten al ámbito fronterizo y afirma que “la creación de este tipo de agencia debe ir de la

mano del respeto a los derechos fundamentales de los solicitantes de asilo y de un proceso de reubicación mucho más efectivo”.

Después de la enorme crisis de popularidad sufrida por su gestión de la debacle económica y financiera del continente, las instituciones comunitarias se enfrentan a una crisis que trasciende las propias fronteras de la UE y que requiere de algo más que diplomacia para poner en común a los 28.
La razon

Paula Ravier

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