El pedido desesperado de una madre: “Mi hijo no da más”

Yanina Rodríguez es mamá de Bruno, quien por una discapacidad está postrado. La mujer reclama por una vivienda que desde hace 14 años vienen prometiéndole, pero aun no llega. Conocé su historia.

En la mañana de este martes, un acto ocupaba el centro de la plaza 25 de mayo en Concordia. Es que era el día elegido para inaugurar la semana de la inclusión y concientización sobre discapacidad. Ésta fue la oportunidad que Yanina encontró para reclamar.

Una vez finalizado el acto, mientras concordia.elentrerios.com esperaba para dialogar con el director de discapacidad Manuel Franco, la mujer se acercó a preguntarle por una parte de un subsidio al que no había podido acceder y fue allí que decidió contar su historia de lucha.

Yanina Rodríguez es una joven mujer que lleva 14 años luchando. Su hijo nació con una discapacidad que no le permite moverse y ella es su única compañía. Tras tener que salir de su casa por un caso de violencia, fue derivada a distintos lugares en los que no encuentra las condiciones adecuadas para que su hijo siga viviendo. Entre lágrimas, decidió dar a conocer su reclamo.

La mujer contó: “Tengo mis dos hijos con discapacidad. Bruno va a cumplir 14 años, tiene parálisis cerebral, traqueotomía, botón gástrico, está luxado de caderas y brazos. Es ciego, sordo, mudo y tiene escoliosis en la columna. Giovanni tiene 7 años y sufre trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Ambos están medicados”.

Al explicar el motivo de su desconsuelo dijo: “Yo hace 14 años que pido una vivienda, no pido que me la regalen. Estoy anotada hace años en IAPV, en casos especiales, y supuestamente la primera vivienda que fuera recuperada o adjudicada iba a ser para mi hijo. Supuestamente estoy en el listado, teóricamente mi hijo va a tener su casa, pero ahora en la actualización de datos me dicen que mi hijo va a sorteo igual y bien saben que no es cualquier persona discapacitada, es un chico de alto riesgo”.

“Hace 8 meses discapacidad nos alquila una vivienda que no está revocada por fuera y la humedad entra muchísimo, entonces a Bruno le hace mal porque él tiene un solo pulmón funcionando” contó, y agregó: “Me cansé de hablar porque, una vez electos, los políticos me cerraron las puertas en la cara”.

“Yo no soy la que necesita la casa, el que la necesita es Bruno, van a hacer 14 años de que pasamos de todo y vivimos de todo. Él no puede seguir viviendo así y yo no voy a permitir que mi hijo siga así porque está mal. A nadie le importan los discapacitados”, comentó.

La falta de hechos concretos hizo que Yanina recurriera a métodos que no imaginó como posibles: “El 16 de septiembre en mi desesperación yo usurpé una vivienda en calle Moulins, vivienda que no tenía agua ni electricidad. Sabía que no iba a vivir ahí porque mi hijo está conectado pero yo quería que me vieran, que hicieran algo”.

La historia de vida
La mujer, con sus dos hijos ha atravesado momentos de los que no se olvida, es que sumado a la discapacidad, han vivido juntos varias luchas.

Sobre su recorrido, Yanina contó que “hace un año fortalecimiento social nos rescató de un lugar precario en el que estábamos porque ahí estábamos mal por una situación de violencia. De ahí nos llevaron a una habitación en calle Sarmiento cerca de la comisaría primera”. Y agregó: “esto sucedió en noviembre, estuvimos ahí hasta febrero porque al asumir las nuevas autoridades me mudaron a donde estoy hoy”.

Luego de las mudanzas terminó en una casa en el barrio Masvernat, esa casa es húmeda y no tiene las condiciones que Bruno necesita para seguir viviendo. Al respecto dijo: “Hace casi 8 meses vengo reiterando que la humedad hace mal, que es mala para la discapacidad. No sé qué es lo que hicieron pero me hacen cobrar un subsidio por 2000 pesos y el alquiler vale 2800, teóricamente ponían ellos los otros 800”, y agregó: “El mes pasado los 800 los aboné de la pensión de mi hijo, que vive solo a leche, y con eso que cobro hago de todo, pero a ellos no les importó”.

“Cuando usurpé me habían prometido que iban a darme un lugar mejor pero no cumplieron, sigo en el mismo lugar, hoy vine a cobrar y al ver semejante acto me acerqué”, comentó, y recordó: “El médico policial que me atendió ese día me dio un escrito en el que dice que nuestro estado es de extrema vulnerabilidad, tengo los papeles firmados que dicen eso, con intimación y pedido de vivienda para Bruno”.

La vida sola con sus hijos
Al hablar de su modo de vivir Yanina se quiebra, llora y repasa cada momento vivido en estos 14 años, mira lejos y toma aire para seguir hablando.

“No tengo nada, soy sola para los dos nenes. Bruno no tiene cama ortopédica, no tiene enfermeras, acompañantes, no tengo nada, no puedo salir ni a la puerta. Yo tengo que llamar a alguna amiga para poder salir a hacer mandados y darle de comer a mi otro hijo”, dijo sobre sus actividades. Y remarcó: “Si Bruno está mal todo le hace mal, entonces solo soy la vida de él. Tampoco puedo trabajar porque mi vida entera gira a su alrededor. Todo lo que mi hijo no puede hacer lo reclamo yo, soy sus brazos y su boca. Me cansé de encerrarme a llorar en el baño y ver como mucha gente que realmente tiene casas hasta las vende y él sufriendo que no da más y nadie le da bola”.

Giovanni, que tiene 7 años sufre también por la falta de ayuda. Yanina explicó que su hijo más chico tampoco tiene vida porque no puede salir a ningún lado. El ve como su mamá está siempre pendiente de Bruno.

La oferta que le llegó
Durante todos estos años la esperanza de obtener una vivienda mantuvo viva la lucha de esta joven madre, pensó ver la luz cuando le contaron acerca de un lugar en el que podía haber una casa para ella y sus dos hijos. Ella lo recuerda: “Me ofrecieron una vivienda en el barrio Los Pájaros, fui y la miré. Estaba al lado de un basural y eso es lo de menos porque yo me encierro y listo. Pensé que íbamos a vivir como pudiéramos pero en ese barrio no entran las ambulancias, los centros de salud cierran de noche y los remises tampoco quieren entrar. Que a mí me perdonen, yo no soy pretenciosa, pero mi hijo no se va a ir de esta vida si Dios no quiere, por un error humano no”.

Luego de rechazar esa propuesta y decidir seguir viviendo en donde está, la mujer empezó a sentir que alguien tenía que hacerse cargo. “En estos años me han humillado, me han pisoteado, me han dicho que existe la eutanasia, me preguntaron por qué no me cuidé antes de tener un hijo enfermo y he llegado escuchar hasta que no va a vivir mucho tiempo”, comentó entre lágrimas y aclaró “seguí creyendo, seguí confiando en que mi hijo iba a tener un lugar. Pero ya no puedo más, mi hijo vive mal, con semejante discapacidad vive en condiciones infrahumanas, ni una persona sin discapacidad puede vivir así y a nadie le importa nada”.
La vivienda que necesita
Para finalizar, Yanina explicó que lo que le preocupa es la vida de su hijo y que el joven sólo necesita una habitación en condiciones.

“Bruno necesita una habitación que tenga sus comodidades, que tenga su aspirador a mano. No tiene siquiera tubo de oxígeno y está hace más de diez años traqueotomizado. Él necesita un lugar en el que pueda desenvolverme y darle sus cuidados”, sentenció.
Fuente: concordia.elenterios.com

Paula Ravier

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