¿Fatalidad o mala praxis? La Justicia investiga por qué murió la pequeña Luz

La niña, oriunda de San José, tenía sólo dos años. Falleció en el hospital Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay. Sus padres presentaron una denuncia ante la Justicia.
Desde que Alejandro Padilla y Roxana Miguela Gómez se casaron soñaron con tener hijos. Pero este sueño se hizo rogar y sólo pudieron concretarlo tras una intensa búsqueda y tratamiento. Así el 1° de noviembre de 2013 nació Luz Jazmín. Su princesa. Desde ese bello día empezaron a tejer la trama del más hermoso de los cuentos para ella, pasando por las distintas etapas de la vida de esa hija amada, y así llegaron a imaginar sus quince años con el vestido más hermoso del mundo y rodeada de muchos queridos amigos. Pero el sueño tuvo un final abrupto: el 26 de junio de este año la princesa dejó de vivir y las sombras lo invadieron todo.
La cruda realidad
El 22 de julio Luz Jazmín enfermó y la llevaron al hospital de su ciudad, San José, en el departamento Colón. El día 23, la pequeña fue derivada al hospital justo José de Urquiza de nuestra ciudad para una mejor atención. Allí se le aplicó oxígeno, suero y antibióticos, para luego realizársele estudios que habrían permitido un diagnóstico primigenio de “neumonía”. Tras permanecer dos días internada y cuando parecía haber respondido bien al tratamiento, se le anunció a Roxana que se le daría el alta, sin embargo la médica se olvidó de firmar el documento, por lo que se quedaron todo ese día allí. Según el relato de Roxana Gómez, aproximadamente a las 22:30, la niña comenzó a dar muestras de irritabilidad, al punto de que no la podía contener. Pidió ayuda a la enfermera quien le respondió – según sus dichos – que eran “mañas”.

Posteriormente la niña se durmió en sus brazos y, alrededor de las 23:00 horas, se despertó acusando falta de oxígeno, con los ojos desorbitados, mirando para todos lados y realizando movimientos, como si quisiera irse de lugar. Presa de la angustia comenzó a buscar a la médica y le pidió que fuera a ver a su hija, le respondieron que “ya irían”. Roxana volvió al cuarto y esperó un rato a que llegara la doctora, pero como esto no se producía comenzó a hacer sonar insistentemente el timbre de la habitación, tras lo cual la enfermera ingresó manifiestamente enojada y luego llegó la médica. En ese momento, la niña se desmayó en sus brazos, tras lo cual, Roxana la trasladó ella misma a la enfermería.

Los enfermeros pretendían llevar a la niña al piso inferior, pero como no funcionaba el ascensor, decidieron permanecer en el lugar, pidiéndole a la desesperada madre que saliera de la habitación. Le informaron que estaban intentando reanimarla y si todo iba bien, la iban a trasladar a la ciudad de Paraná, puesto que aquí no cuentan con terapia para niños. Mientras los padres – presos de la angustia – esperaban en una sala de juegos, salieron todos los que estaban en el interior de la habitación con la pequeña y le dieron la noticia de que había fallecido. La explicación de la profesional fue que la niña habría sufrido una “muerte súbita”.
Un doloroso camino
Los abatidos padres estuvieron unos días sin salir de su incredulidad ante lo ocurrido, pero después Alejandro y Roxana se presentaron ante la justicia en Colón: querían saber la causa de la muerte de su hija. No se conforman con que les dijeran que fue “una muerte súbita”. Hubo signos del malestar de la niña durante una media hora, hasta el deceso. “No murió de repente, no la ayudaron cuando se lo pedí”, sostiene Roxana cada vez que recuerda lo ocurrido.

La justicia de Colón se declaró incompetente y así lo hicieron saber: “Es evidente, de acuerdo a las constancias del presente Legajo, los dichos de los denunciantes que el hecho descripto precedentemente fue cometido en Jurisdicción de la Unidad Fiscal de Concepción del Uruguay, a quienes se deben remitir inmediatamente las presentes actuaciones para continuar con la investigación”.

Con esa respuesta Alejandro Padilla y Roxana Gómez vinieron con su demanda a Concepción del Uruguay, acompañados por el doctor Gustavo Velzi. La causa recayó en la fiscalía de la doctora Melisa Ríos, quien se abocó a la investigación de los hechos.

Desde el diario local La Calle, informaron que en su consulta a lla fiscal acerca de la marcha de las gestiones y esta explicó que se ordenó la exhumación del cuerpo, la autopsia y la toma de muestras que fueron remitidas para las pericias correspondientes. “Estamos a la espera de los resultados – manifestó-, todavía no podemos decir nada al respecto”.
A la espera de una respuesta
En tanto Alejandro y Roxana, esperan que la justicia les dé una respuesta. Necesitan que los fragmentos de sus vidas destrozadas vuelvan a unirse y sólo lo lograrán cuando sepan por qué su princesa ya no está con ellos.
Fuente: Diario La Calle

Paula Ravier

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