FUBA: la co-presidencia, la denuncia de fraude y el negocio millonario

El escándalo por el control de la FUBA: la co-presidencia, la denuncia de fraude y el negocio millonario de los apuntes
La izquierda perdió el manejo de la federación estudiantil y desató una ola de violencia

La elección del sábado abrió la puerta a un conflicto que en las últimas horas tuvo su pico de violencia. Tras 17 años de conducción, el Partido Obrero y otras agrupaciones de izquierda perdieron el control de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) a manos de un frente reformista que nuclea a peronistas, radicales y socialistas.

Primero, ¿qué es la FUBA? Es la representación gremial que tienen los estudiantes que cursan en la Universidad de Buenos Aires. La federación -la más grande del continente- agrupa a los centros de estudiantes de las 13 facultades de la UBA, que, trazando un paralelismo, serían los sindicatos de base.

Las autoridades de la FUBA se renuevan cada año. Sin embargo, hacía cinco años que no había llamado a elecciones, ni siquiera a desarrollar un congreso. Hasta entonces, el control de la federación estaba en manos de una co-presidencia entre el PO y La Mella; una maniobra que -remarcan- va en contra de lo que consigna el estatuto. “Tuvieron que ir juntos porque si no, no conseguían los votos suficientes, pero el presidente tiene que ser uno”, dijeron a Infobae fuentes cercanas al rectorado.

Para volver a llamar a elecciones se necesitó primero conseguir la mayoría en la Junta Representativa de la federación. El Frente Reformista pudo obtener 7 de los 13 votos, que representan la voluntad de cada facultad.

El escándalo se desató a partir del congreso del sábado. Allí participan 130 delegados, votados en cada renovación de los centros de estudiantes. Para sesionar, debía haber la mitad más uno. De acuerdo a la UBA, se acreditaron 67 congresales que votaron -salvo una abstención- a favor del reformismo. La izquierda enseguida denunció fraude.

Al mismo tiempo que se desarrollaba el congreso, había una asamblea de la izquierda no validada por la Junta Representativa con 65 participantes. 65+67=132: sobran dos. De allí la denuncia por irregularidad; una situación con reminiscencias al insólito 38 a 38 que se vivió en noviembre de 2016 en la AFA.

Sin embargo, hay una explicación oficial. De acuerdo a las autoridades de la UBA, en caso de no contar con la presencia del primer delegado que figura en la lista, el estatuto admite la acreditación del que está inmediatamente detrás. En el caso del delegado de Económicas, eso fue lo que sucedió. Faltó la primera y se anotó a la segunda: Melina Reta, que incluso es la candidata a presidenta de la lista denunciante. “De mínima es curioso gritar fraude cuando la que se presenta a acreditar además de delegada es la candidata”, sostienen en un comunicado.

El otro delegado en discordia pertenece a Filosofía y Letras. En la boleta no figura en forma nominal, como debería ser, sino que se presentan como pares que comparten la misma posición. Basta con que uno de los dos se presente como para contabilizar.

“Esa explicación es una truchada. Es como si en el Congreso Nacional faltara un diputado y se pudiera sentar al próximo que aparece en la lista. Hay delegados votados democráticamente. No se puede sentar a votar otra persona, a no ser casos excepcionales -como por enfermedad- que se podría charlar”, le dijo a Infobae Julián Asiner, quien era hasta el sábado uno de los dos presidentes de la entidad.

Desde la izquierda, buscan que se invalide la elección y que se lleven adelante de nuevo los comicios en diciembre, cuando se renueven las autoridades de todos los centros de estudiantes. No obstante, el congreso se llevó adelante con el seguimiento de la Inspección General de Justicia; la misma que debería invalidarla.

La denuncia de fraude llevó a una escalada de violencia. Los estudiantes tomaron incluso el rectorado y provocaron destrozos. Unos 25 jóvenes rompieron computadoras, escritorios, mamposterías y amenazaron a los empleados de la tesorería, aunque también ellos acusan a la seguridad de la universidad de responderles abriendo un matafuegos. El punto final fue ayer: intentaron frenar que el Consejo Superior de la UBA validara la elección, pero el trámite burocrático se consumó.

Desde la conducción de la universidad consideran que la izquierda aprovecha el desconocimiento general de la política universitaria para sacar tajada, que se sirve del sinfín de vericuetos y tecnicismos. Para la izquierda, a partir de ahora habrá dos “FUBAS”. La que ayer fue reconocida por el rectorado ya recibió el mote de “La de Viamonte”.

La polémica por los apuntes

La FUBA se financia exclusivamente a través de la venta de apuntes del CBC. La propia universidad se lo reconoce. “Es un negocio millonario de verdad. Son 60 mil alumnos que cursan 6 materias por año. En cada materia como poco cada alumno gasta 500 pesos. Por eso están desesperados”, remarcan fuentes oficiales.

Hasta ahí no hay ninguna irregularidad. Sin embargo, la UBA denuncia que la federación no presenta un balance “hace años”, que no se sabe en qué gastan la plata y que incluso tercerizan la venta de todos los apuntes de matemática a través de una empresa llamada La Copia S.A.

“Es un laburo pesado el que hace la empresa, que lleva a que se inflen los precios porque tienen que ganar ambas partes. Entonces lo que en realidad sale 10 pesos te lo terminan vendiendo a 45″, sostienen.

Las versiones cruzadas se repiten. “Nosotros tenemos vínculos con todas las cátedras, pero depende de cada cátedra si nos da los apuntes a nosotros o a una empresa que lo comercialice. La FUBA no tiene ningún vínculo con la empresa en cuestión. De hecho nuestros apuntes se venden mucho más baratos que los que se ofrecen en algunas facultades”, dijo Asiner.
Infobae

Paula Ravier

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