Hijo de Firmenich amenaza: “Si gana Macri habrá resistencia popular”

En Madrid, Facundo Firmenich asesora a la izquierda española. /Foto: Perfil

Su padre Mario Firmenich fue líder de la agrupación Montoneros y rompió el silencio el mes pasado para opinar provocadoramente sobre la sucesión presidencial.

Facundo Firmenich, referente en España de agrupaciones kirchneristas, prefiere tomar distancia de las afirmaciones de su progenitor, pero advirte sobre los efectos de la eventual llegada al poder de Mauricio Macri.

Durante los últimos cuatro años, Facundo Firmenich fundó en España las filiales de La Cámpora y el Movimiento Evita.

A principios de 2011 organizó en Barcelona La Cámpora 25, considerado el brazo ibérico de la organización liderada por Máximo Kirchner.

Pero en esta organización duró menos de un año, cuando se produjo su salida.

¿La razón? Según apuntó una fuente fue “una cuestión de celos”, dado que “su apellido tiene un cierto peso que algunos de sus compañeros no pudieron encajar”, en relación a Andrés “El Cuervo” Larroque.

Luego de salir de La Cámpora, Facundo Firmenich fundó en España el Movimiento Evita Exterior.

—¿Cómo ve un eventual gobierno macrista?

—Para nada creo que Macri vaya a ser el próximo presidente de forma inexorable. Supone la derecha liberal muy bien trabajada comunicacionalmente por Duran Barba, haciendo política como nunca la habían hecho, y leyendo entrelíneas las tendencias soterradas. No creo que sea lo mejor para el país. Macri vendría a representar una evolución del menemato en el sentido más perverso, dado que maquilla sus intenciones.

—¿El rol de Cristina Kirchner en la campaña perjudicó a Scioli?

—Más allá de la titularidad de las culpas, creo que el error fundamental fue que durante toda la campaña de la primera vuelta sólo se ensayó una defensa de lo conseguido en estos doce años, pero no se propuso un nuevo horizonte.

—Cambiemos terminó con 28 años de hegemonía del peronismo en la Provincia de Buenos Aires. ¿Fue errónea la elección de los candidatos?

—Las capas de la clase media baja peronista han mutado su comportamiento en el cuarto oscuro. Ni el peronismo más ortodoxo ni el kirchnerismo más heterodoxo percibieron que el voto peronista ya no es un voto cautivo. El FpV está muy lejos de ser un partido orgánicamente fuerte. Ni siquiera es un partido, sino un frente electoral. Más allá de las disputas internas, que dañaron mucho, y de las controversias por Aníbal Fernández, las derrotas no deben asumirse individualmente sino en forma colectiva.

—¿Cuál debería ser una respuesta militante a un eventual gobierno de Macri?

—Estoy seguro de que habrá resistencia popular si un hipotético gobierno macrista no juega muy inteligentemente sus cartas y se transgreden sin tacto algunas líneas rojas. Ahora, que esto se traduzca en una estrategia cuasigolpista es otra cosa bastante más grave. Ni creo que ocurra conspirativamente, ni mucho menos lo deseo. De todos modos, un supuesto gobierno de Cambiemos sería muy débil en la aritmética parlamentaria, con el peronismo controlando el Senado y necesitado de negociaciones permanentes en Diputados.

—¿La corrupción agravó la crisis?

—Sí, totalmente, soy un convencido de que hay que tomar el toro de la corrupción por las astas de una vez por todas. Es un problema endémico de la sociedad argentina y de su sistema político. Quienes creen que Cambiemos va a instaurar la transparencia total en contraposición a un peronismo-kirchnerismo de ladrones compulsivos, se equivocan.

—¿Por qué la clase dirigente argentina no pudo vertebrar un pacto social?

—En este momento, la única persona con la autoridad para concitar este pacto social es el papa Francisco. Y como expone mi padre en su libro Eutopía, la mejor manera de hacer esto sin que salten chispas, es dejar toda perspectiva política de lado y acordar metas en cifras concretas de PBI. Pero hasta que no nos perdonemos (sin olvido, pero con perdón), nos aceptemos y respetemos, será complejo llegar a acuerdos perdurables.

—¿Qué opina del diagnóstico de su padre sobre la situación en Argentina?

—No voy a hablar por él porque no corresponde. La intención de mi padre no era que su texto se difundiera en forma mediática, sino alertar sobre la crisis estructural del país, lanzando el mensaje de que tenemos que generar un consenso político. Comparto mucho de lo expuesto por él, aunque tengo puntos de vista distintos respecto de su análisis.

Paula Ravier

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