INCREIBLE, CULPABLE Y QUEDÓ IMPUNE. (Por prescripción de la acción penal)

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El bioquímico Carlos Antonio Ríos acusado de abuso sexual agravado fue absuelto por prescripción de la causa por el STJ

La presentación de interposición de impugnación extraordinaria realizada por el bioquímico concordiense Carlos Ríos, el STJ le dio lugar declarando la extinción de la acción penal. Este delincuente sexual de niños había sido condenado en todas las instancias judiciales por el delito de “Abuso Sexual gravemente ultrajante agravado en concurso real” contra dos de sus sobrinas.

El máximo tribunal de justicia decidió “declarar la prescripción de la acción penal y dictar “el sobreseimiento” de Ríos en los tres delitos por los que había sido condenado. El fallo fue dictado hace 5 días, el 21 de abril y el 23 de mayo a las 12,30 hs se dará lectura a esta sentencia

Lee por favor, parte del relato de una de las niñas abusadas por el TIO PEDOFILO: el bioquímico (fuente Diario Rio Uruguay)

Una joven concordiense – que hoy reconstruye su vida en otra provincia- se presentó en los Tribunales de Concordia y denunció a unos de sus tíos, un conocido profesional bioquímico.
Lo acusa de haberla sometido sexualmente “desde el preescolar, más o menos, hasta que terminé la escuela primaria”. El hecho “ya era conocido entre amistades y familiares”, debido a que el denunciado habría admitido oportunamente su responsabilidad, pero nunca hubo una denuncia formal desde la familia.

“Ahora quiero que el hecho tome estado público, porque a la etiqueta la voy a llevar siempre, mientras que él sigue su vida como un señor”, dijo la demandante.
La joven que aceptó dialogar con Diario Río Uruguay, aunque pidió reservar su identidad. Hace más de 10 años que se fue de Concordia tratando de poner distancia con su tortuoso pasado, una verdadera mochila “que durante la adolescencia, realmente me hizo tocar fondo”. Si bien en esa etapa de escuela secundaria los abusos habían cesado, las heridas “me hacían sentir que no valía nada como persona, entonces si vivía…vivía. Y si dejas de existir…dejas de existir, como que me daba exactamente lo mismo”.

Una vez finalizada esa etapa llegó la búsqueda de una universidad que la aleje de la capital del citrus, pero que también le permitiese formarse, acceder a otro círculo de afectos y fundamentalmente -después de un largo proceso- superar en parte las secuelas de los abusos sexuales que padeció desde la más temprana infancia.

Admitió que “muchos se preguntan por qué hago la presentación judicial recién ahora, después de tantos años”, respondiendo que “recién ahora me siento equilibrada para hacer este tipo de denuncia, que lógicamente tampoco es algo muy fácil”.

En este marco, vale traer a colación que los denunciantes de este tipo de hechos están amparados -desde el año 2011- por la modificación del Código Penal que amplía los plazos de prescripción de los delitos contra la integridad sexual de los menores de edad.

Esta actualización es conocida como la Ley Piazza (fue impulsada por el conocido diseñador) y puntualmente establece que los tiempos de caducidad de estos delitos recién comienzan a correr, una vez que la persona abusada cumple la mayoría de edad. Porque se entiende que a partir de allí la víctima llega a la maduración y puede tener la valentía de contar si padeció un abuso de un mayor.

Por todo ello, “a fines de enero tomé la decisión y me presenté en los Tribunales de Concordia”, remarcando que “no solo está lo que este tipo me hizo a mi, sino porque no quiero que a nadie le vuelva a pasar”.

“Vos no te imaginas la mochila pesada que yo sentía cuando veía a este tipo con otros chicos”, porque “te puedo asegurar que manejar la culpa es complicado, y yo me sentía culpable por no decir nada”.

La joven también confiesa que “lo que más te traba” -a la hora de contar lo que pasó- “es no querer tener la etiqueta de haber sido una persona abusada”, pero hoy asimila que “la etiqueta la voy a llevar siempre y tener esta etiqueta no es culpa mía. Por eso quiero el culpable verdadero tenga su etiqueta que le corresponde”.

El acusado es un hombre de 60 años, identificado como Carlos Ríos, y siempre de acuerdo al testimonio brindado por la denunciante, este profesional aprovechaba cuando la entonces niña iba de visita a la casa de sus tíos y abusaba de ella. Un tormento que padeció desde aproximadamente los 5 años de edad, hasta cerca de los 12 años.

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