Investigadores del CONICET tras las huellas históricas del río Uruguay

Con apoyo del Museo de Antropología y Ciencias Naturales de la Municipalidad

El Museo de Antropología y Ciencias Naturales de la Municipalidad de Concordia posee en sus salas un importante patrimonio que hace a la historia de la región de Salto Grande por lo tanto es recurrente motivo de visitas y consultas de instituciones educativas, docentes, alumnos de todos los niveles y público en general pero también por organismos que se encargan de llevar adelante investigaciones que hacen al proceso de construcción de cada lugar. Un ejemplo de ello fue la llegada de una delegación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que vino a realizar trabajos en la cuenca del Río Uruguay.

Desde la gestión del intendente Enrique Cresto se le ha dado un fuerte impulso a todas las acciones que permitan acercarnos a los que fueron forjando, de una u otra manera, el suelo que estamos pisando y el trabajo que se viene haciendo desde el Museo de Antropología y Ciencias Naturales, es un ejemplo de ello.

Por ello es que es más que importante el haber sido anfitriones del equipo del CONICET, integrado por el Arqueólogo Dr. Rodrigo Costa Angrizani, quien estuvo recorriendo durante un mes la zona costera del río Uruguay, en la zona de Puerto Yeruá, junto a la museóloga Ms. Cristina Vassallo, directora del Museo.

Al respecto Vasallo explicó que “para realizarse un estudio de estas características, se utiliza como fuente de información a las evidencias materiales halladas en sitios arqueológicos, que recuperan el pasado de los ancestrales pueblos como los Chaná, Guaraníes o Charrúas” que pueden llegar a ser “fragmentos de vasijas cerámicas, artefactos de piedra y huesos de animales que yacen en los antiguos lugares de asentamiento” agregando que “a medida que se hallan vestigios que permiten suponer la pre existencia de pueblos indígenas, comienza a ponerse en marcha el engranaje que articula las informaciones que nos permiten conocer la antigüedad de los asentamientos; como era el clima, la fauna y la flora en tiempos prehispánicos; como se alimentaban y que tecnología manejaban esas sociedades; como era su organización social” entre otras cosas.

Por su parte el Arqueólogo Costa Angrizani señaló que “para obtener las informaciones necesarias a la interpretación arqueológica, es fundamental que los materiales se encuentren en su contexto de hallazgo” subrayando que “la variación asidua en los niveles del río Uruguay atenta contra la permanencia de los objetos en sus sitios originales y al mismo tiempo va dejando otros al descubierto que pueden brindar valiosa información que nos permite contar la historia de los pueblos”.

Para que ello suceda es necesario que las cosas sean dejadas en el sitio del hallazgo “y se proceda a fotografiarlas desde distintos lugares tomando alguna característica de la costa como referencia o, mejor aún, registrar el sitio mediante GPS” concluyó.

Debido a la fragilidad de los objetos y a su importancia como testigos del pasado, el estudio de los sitios arqueológicos, la realización de las excavaciones y la recolección de muestras, son procesos metodológicos minuciosos y planificados

Paula Ravier

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