Marcelo Novillo: “Aníbal Fernández quiere encubrir el crimen de mi hijo”

Crimen de un adolescentes en Quilmes
Marcelo Novillo lleva 16 meses de lucha contra la impunidad.

Eso dijo Marcelo Novillo, padre de Adrián, un adolescente de 16 años asesinado por una patota hace 16 meses a la salida de un boliche de Quilmes. El hombre aseguró que “La Morsa” lo amenazó de muerte y acusa al Jefe de Gabinete de ser un mafioso y de encubrir a los asesinos. Una advertencia para los bonaerenses

Marcelo Novillo afirma que está muerto en vida desde hace 16 meses, cuando una patota atacó a golpes a su hijo Adrián, de 16 años, en Quilmes, a la salida de un boliche. El adolescente murió tras dos semanas de agonía y su progenitor inició una lucha para que los agresores sean detenidos, juzgados y condenados.

El padre de la víctima, en la redacción de Hoy, explicó que “cuando yo fui a ver a Aníbal Fernández a la Casa Rosada el 27 de marzo pasado, mucha gente se confundió, ya que pensaron que fui a buscar ayuda ¿Pero cómo voy a pedirle ayuda al rey de la mafia? Al que yo sé que protege al asesino de mi hijo, al que le puso como abogado a Omar Daer, que era hace muchísimo tiempo presidente de Argentino de Quilmes y presentó una quiebra fraudulenta y de ahí pasó a ser un delincuente”.

Según Novillo, “Aníbal ‘La Morsa’ Fernández ha hecho todo lo posible para encubrir el homicidio de Adrián, porque los culpables son de la barrabrava de Quilmes, club del que el funcionario nacional fue presidente. Y de hecho, me amenazó de muerte”.

Al respecto, Novillo dijo que “tengo una escucha telefónica que está presentada en el juzgado del jefe de calle de la comisaría Novena donde él me dice, con testigos, que más de 30 personas se presentaron y dijeron quiénes son los culpables, pero al momento de firmar nadie lo quiere hacer porque están todos amenazados”.

Además, apuntó contra el intendente de Quilmes, Francisco “El Barba” Gutiérrez. “Él escondió todas las cámaras pero se olvidó de una, la que registra a mi hijo saliendo del boliche, en el que trabajaba. Los delincuentes que lo asesinaron estaban dentro del boliche y después salieron. Lo agarraron a mi hijo al azar, podría haber sido cualquier otro. Le robaron las zapatillas, el celular y la billetera y lo mataron a golpes: le reventaron el intestino en ocho partes, el hígado y el bazo”. “Y nosotros, su familia, estamos muertos en vida, pero de pie, luchando y firme. Mi pelea está perdida. La perdí cuando mataron a mi hijo. Pero no puedo permitir que ellos ganen esta guerra, porque si no van a seguir matando criaturas”, afirmó Marcelo.

Homicidas directos e indirectos

Marcelo está devastado y culpa del crimen no solo a los adolescentes y jóvenes que machacaron a Adrián, sino también a los que permitieron que la droga y la violencia los domine y a los que intentan que no se llegue a la verdad.

“A mí me apuñalaron, me golpearon, me hostigan, me amenazan, me tuve que mudar y hoy vivo escondido. A mi familia la tuve que ubicar en otra ciudad. El poder político está detrás de esto. Me hicieron ir a la Casa Rosada y me reuní con Sergio Berni, la ministra de Seguridad Cecilia Rodríguez, con el ministro de Justicia, Julio Alak, y se sentaron todos en una mesa y se pensaron que estaban hablando con una criatura y me prometieron un equipo de abogados, pero que yo no podía hablar mal de La Cámpora ni de Aníbal Fernández, a lo cual les contesté: ‘Señores a mí nadie me cierra la boca porque al que mataron fue a mi hijo’”, detalló Novillo.

Y luego sostuvo: “Si Aníbal Fernández abandona un cargo con fueros tiene más de 20 causas penales que lo están esperando y el primer día que se quede sin fuero va a ser procesado judicialmente”.

“Aníbal Fernández – continuó- es uno de los peores personajes de la Argentina, y lamentablemente todo indica que puede ser gobernador. Yo tengo la obligación moral como padre de salir a advertirle a todos los bonaerenses el destino que nos espera”.

Este mes se iba al viaje de fin de curso en Bariloche

El 16 de junio de 2014, Adrián Novillo, de 16 años, recibió una feroz golpiza a la salida del boliche Space, en Quilmes Oeste. A los 14 días falleció. En este mes debería estar con sus compañeros de la escuela en Bariloche en el viaje de fin de curso, y en unos años seguramente se iba a recibir de abogado, como era su objetivo.

El único que estuvo preso es Leonel Luna, que es menor. Lo pasaron a arresto domiciliario, cuando se cumplió un año sin condena lo dejaron en libertad. El mes que viene, el 2 de noviembre, empieza el juicio oral.

El otro imputado es Fernando Amaro, mayor de edad, pero va a ser juzgado en 2017, y hay un inminente peligro de fuga a Paraguay. “Por eso hablé con el ministro de Justicia Ricardo Casal. Para que intervenga para que lo detengan”, dijo Marcelo Novillo, padre de la víctima.
Hoy

Paula Ravier

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