Maximiliano Acosta, sus inversiones y coches en Bariloche

“Maxi” Acosta invierte en la zona de Bariloche. ¿Por qué la Justicia lo puso en la mira? Ayudó a Fariña a comprarle un campo para Lázaro Báez. El concordiense, también es conocido de un ministro de Bordet y de llamativos empresarios de la noche de nuestra ciudad.

Protagonistas y testigos de operaciones millonarias fraguadas al calor de la era kirchnerista y hoy bajo ajetreo judicial, sentaron sus reales en la región. Percibieron la oportunidad de nuevos negocios y algunos hasta decidieron instalarse, junto a sus afectos, en seleccionadas superficies.

Bariloche fue el destino más elegido en los últimos tiempos. Aunque ya desde hace por lo menos siete años personajes prominentes del entorno K vienen “invirtiendo” en propiedades ubicadas en nuestras localidades cordilleranas.

Alejandro Maximiliano Acosta, Osvaldo “Bochi” Sanfelice y Gustavo Cilia se convirtieron en habitués de la vida comercial y social de Bariloche.

El primero fue amigo y testigo de casamiento del valijero arrepentido e imputado Leonardo Fariña con Karina Jelinek, así como el impulsor-intermediador en la escandalosa compra del campo uruguayo El Entrevero para Lázaro Báez.

El segundo es el principal custodio de los bienes presidenciales, socio de Máximo Kirchner y enlace de Cristóbal López.

El tercero acaba de ver confirmado su procesamiento junto a Aníbal Fernández y otras 20 personas, por su participación en el plan Qunita, sospechado de fraude millonario al Estado.

En tanto, en Villa la Angostura y San Martín de los Andes ya son viejos “vecinos”, con propiedades varias y de impactante valor, el exsecretario privado de Néstor Kirchner Daniel Muñoz, familiares del exgobernador santacruceño Daniel Peralta, y Raúl Copetti, empresario y exrecaudador de campañas electorales.

El ex amigo de Fariña

Se podía elegir sushi o choripán. Entre los invitados, sobresalían Verónica Castro, Ileana Calabró y su marido Fabián Rossi, Aníbal Pachano, Marley… en fin, poca monta. “Dani La Muerte” protegía al flamante marido de rodete. Ya sentados para el momento nupcial culminante, deslumbraba Karina Jelinek, ubicada entre Leo Fariña y Alejandro Maximiliano Acosta.

¿Quién es “Maxi” Acosta, el entrerriano de Concordia que puso el ojo en Bariloche? Le decían “el empresario de la noche” pero sus mayores virtudes eran como operador financiero “con recursos monetarios fuera del sistema bancario”, tal como reza la inscripción de la AFIP de julio de 2009.

Niega que haya sido quien le presentó a Karina a su amigo en la exclusiva disco Tequila, pero igualmente aceptó ser testigo de la boda.

Acosta y Fariña compartían debilidades: salidas nocturnas, autos caros, motos. Y la pasión por el dinero. Fue así que una noche de enero de 2011 Acosta (satisfaciendo un pedido de su amigo Maximiliano Goff de ayudar a Fariña en las inversiones) le presentó en Punta del Este a Walter Kobilanski Branda Huber. Éste le ofreció al “valijero” de Lázaro Báez un campo de 152 hectáreas en la valiosa zona de José Ignacio, llamado El Entrevero. Pedía 14,5 millones de dólares.

Acosta incluso intermedió en la compra vía una sociedad uruguaya que lo colocó de presidente: Traline SA, y así dejó sus huellas como adquirente de la propiedad, que en estos días es una de las más investigadas en la causa de la ruta del dinero K que mantiene preso a Báez. El campo luego fue transferido a una sociedad llamada Jumey, cuyo presidente es Daniel Pérez Gadín, el contador de Báez.

La relación de Acosta con Fariña terminó abruptamente cuando el entrerriano se sintió defraudado por no cobrar las comisiones que le prometieron. Y buscó rápidamente despegarse de la operación de la que hoy todos hablan.

Para alejarse del escándalo que tuvo de protagonista a Fariña, llegó a Bariloche. Primero se instaló en una magnífica pero muy expuesta casa del barrio Belgrano. Optó luego por la privacidad en el barrio cerrado Arelauquen donde alquilaba. Vecinos mencionan un incidente con un guardia de seguridad. También recaló en Villa Los Coihues y al parecer construye en Arelauquen. Y puso interés en un loteo al este de la ciudad, en inmediaciones de la avenida Esandi.

Disfruta de rodados de alta gama, a su nombre o de terceros: un Land Rover 3.0 TDV6 Sport, una Ford Ranger, un Vento y una Harley Davidson 1.200 cc. Tendría, de todas maneras, otras motos en su garaje.

En marzo de 2014 decidió formar una sociedad que tuvo un desenlace de extrema tensión. La formó con su sobrino David Yair Rolando, natural de Concordia como él, y un comerciante local. Se denomina Mecánica de Servicios SA, su domicilio real y legal se radicó en el estudio de su contador y el objeto comercial es amplio: venta de vehículos a motor, servicios mecánicos integrales y de lavado. El taller funciona cerca de las primeras cuadras de la Costanera.

Ocurre que al tiempo de la constitución de la firma, el socio local habría sido desplazado y no de buenos modos precisamente. Fuentes del entorno de Acosta aseguraron a “Río Negro” que hubo un arma de por medio, aunque no consta denuncia. Finalmente, se supo que se terminó vendiendo el taller.

El señalado costado violento tiene antecedentes no sólo con el caso del guardia y del socio, sino también en la relación comercial con un empresario del rubro de distribución de alimentos y bebidas de Bariloche, así como –bastante antes– con una denuncia penal que tuvo en Entre Ríos, por una golpiza propinada a un colectivero en pleno centro de Concordia, según refieren medios de comunicación entrerrianos.

En Bariloche, le oyeron decir a Acosta más de una vez que es amigo del expoderoso espía de la SIDE Jaime Stiuso.

Se sabe que el empresario colabora con la Justicia en el caso Lázaro Báez, patrocinado y protegido por Elisa “Lilita” Carrió. Ya había denunciado amenazas del contador de Lázaro, Daniel Pérez Gadín, a quien directamente acusaba de haberlo estafado por el caso del campo uruguayo.

De todos modos, la Justicia de ese país investiga sus viajes a Uruguay y un vuelo relámpago en agosto de 2012 a Panamá, el paraíso fiscal donde operaba una sucursal de la financiera SGI que pertenecía a Federico Elaskar.

Alejandro Maximiliano Acosta
Tiene 42 años. Es originario de Concordia, Entre Ríos. Establecido en Bariloche desde 2012, aproximadamente.
En la ciudad lacustre se asoció con su sobrino y un comerciante local. Este último terminó desplazado en un violento episodio.
Se dice amigo de Jaime Stiuso y testigo protegido de “Lilita” Carrió.
Fuente: Río Negro.com – Concordia7

Paula Ravier

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