Mendocinas hacen casas con contenedores

Paula Cepparo, Viviana Briggs y Laura Allevi son tres arquitectas que tranforman estas estructuras en hogares.

Los seres humanos están cada vez más preocupados por el daño que se le ha hecho al planeta y el impacto que ha tenido en el clima. De un tiempo a esta parte, muchos han elaborados proyectos ecológicos con el fin de que las futuras generaciones tomen consciencia y puedan continuar sin contaminar tanto.

Así, la “eco-moda” se trasladó a diferentes ámbitos llegando a la arquitectura. Pero, además, si a esto se le suma que una construcción tradicional es cada vez más cara, los motivos para pensar en una eco-arquitectura sobran. Así, es como tres arquitectas mendocinas transforman contenedores marítimos en agradables lugares habitables. Una forma de tener un hogar relativamente económico y rápido. Además, en varios países este tipo de arquitectuira sustentable es muy utilizada.

En Mendoza es común ver construcciones en ladrillos y muchos creen que mientras más ladrillos tiene una casa es más sismoresistente. Sin embargo, una vivienda hecha con contenedores también es una edificación antisísmica.

Paula Cepparo, Viviana Briggs y Laura Allevi tenían su estudio de arquitectura en la Ciudad de Mendoza. Según contaron, era una construcción antigua y luminosa pero un día debieron trasladarlo y cuando empezaron a buscar lugar para alquilar se encontraron con espacios reducidos y con ventanas pequeñas.

“Nosotras veníamos idean proyectos con contenedores pero no habíamos concretado ninguno. Así fue como, ante la premura, nos pusimos de cabeza a investigar y conseguimos un contenedor de 40 pies (12 metros) que lo transformamos en nuestro estudio”, dijo Cepparo, quien tiene una especialización en arquitectura del desierto en la Universidad de Arizona, Estados Unidos.

Las tres profesionales están dedicadas a la arquitectura de la salud y de la vivienda y cada vez son más las consultas que reciben por construcciones sustentables como las del estudio que montaron en Luján. Según contaron los contenedores se consiguen en la provincia y el precio oscila desde 32 mil pesos los de 12 metros de largo, aunque el monto depende de la disponibilidad de containers que haya.

En montar el estudio de arquitectura invirtieron unos 150 mil pesos incluyendo el precio del contenedor. “Una construcción común nos habría costado ocho mil pesos el metro cuadrado. En esta nos salió seis mil, pero no es un monto que podamos extrapolar porque usamos mucho material reciclado y varios de los detalles que pueden ver fue mano de obra nuestra”, narró Cepparo y agregó que “en la arquitectura sustentable tenés que tener en cuenta que cada caso es único, no podés extrapolar. Pero si vos querés hacerte una vivienda rápida con este estilo en un mes la podés tener terminada”.

Las arquitectas también aseguraron que este tipo de edificio es conveniente para lugares a los que es difícil llevar personal para que trabajar o trasladar materiales. Y confesaron que el secreto para que el contenedor se transforme en un hogar confortable está en la aislación y la ventilación: “Nosotras le pusimos cuatro centímetros de espuma de poliuretano, que es muy buen aislante. También hay que pensar muy bien en las ventanas que le vas a hacer y hacia donde lo vas a disponer para que sea templado en invierno y fresco en el verano”, manifestó Briggs.

De esta manera, las ventajas de la arquitectura con contenedores son varias, entre ellas: facilidad en el transporte y variedad de contenedores. Construcción rápita que favorece el abaratamiento en costos. Son resistentes y seguros: “El contenedor pesa tres toneladas. Si hay un sismo obviamente que lo vas a sentir pero no se va ha desplomar”, dijo Cepparo. Además, son mucho más inofensivos para el medio ambiente que la construcción tradicional ya que no generan alteraciones permanentes en el terreno.
El sol

Paula Ravier