Mis amigos, mis compañeros, mis hermanos. Una parte de mí que desconocía.

Dicen que viajando se fortalece el corazón

Pues andar nuevos caminos

Te hace olvidar el anterior

Ojalá que esto pronto suceda

Así podrá descansar mi pena

Hasta la próxima vez.

Y así encuentras una paloma herida

Que te cuenta su poesía de haber amado

Y quebrantado otra ilusión

Seguro que al rato estará volando

Inventando otra esperanza

Para volver a vivir

Creo que nadie puede dar una respuesta

Ni decir que puerta hay que tocar

Creo que a pesar de tanta melancolía

Tanta pena y tanta herida

Solo se trata de vivir

En mi almanaque hay una fecha vacía

Es la del día que dijiste que tenías que partir

Debes andar por nuevos caminos

Para descansar la pena hasta la próxima vez

Seguro que al rato estarás amando

Inventando otra esperanza para volver a vivir

Creo que nadie puede dar una respuesta

Ni decir que puerta hay que tocar

Creo que a pesar de tanta melancolía

Tanta pena y tanta herida

Solo se trata de vivir

Dicen que viajando se fortalece el corazón

Pues andar nuevos caminos

Te hace olvidar el anterior

Ojala que esto pronto suceda

Así podrá descansar mi pena, hasta la próxima vez

Seguro que al rato estaré volando

Inventando otra esperanza para volver a vivir

Creo que nadie puede dar una respuesta

Ni decir que puerta hay que tocar

Creo que a pesar de tanta melancolía

Tanta pena y tanta herida

Solo se trata de vivir

Solo se trata de vivir. Lito Nebbia

Hace tiempo que no escribo. Hace mucho tiempo que no encuentro el momento adecuado para sentarme y retomar mis columnas, ¿quince días, un mes, más tiempo? Vaya una a saber, de repente te saltan un montón de cosas –trámites urgentes, días perdidos inmersa en la burocracia que me permita tener acceso a una vida más plena (eso es largo y dificultoso de contar, quizás más adelante, cuando todo no sea más que una anécdota de la cual reírnos todos juntos, por ahora es una incógnita con visos de injusticia y manoseo), cambios variados en mi vida (cuando hablo de cambio hablo de evolución, de algo positivo que sin querer te toma por asalto y te da vuelta la vida y te lleva tiempo adecuarte a tu nueva piel, una piel plena y feliz, algo inesperado, algo bueno, algo que te pone la vida patas para arriba pero de buena manera) y la vida misma, que sigue transcurriendo llueva o truene, salga el sol o esté nublado, esté triste o feliz, sea o no sea.

De eso se trata, de vivir, de pelear día a día para ser feliz, para vivir bien y plena, para hacer que la vida de una cuente, para dejar algo más que un recuerdo, para dejar mi huella en el mundo (de todas las ambiciones del mundo, esa ha de ser la más difícil de lograr, la más costosa).

Y como me encuentro en una especie de stand by, en una especie de estado de transición, con un pie acá y otro allá (no, no en el más allá, ni a palos!!!!!!!!!!!!!!!), aceptando algunos cambios, esperando con ansiedad otros y aún no terminé de acomodarme en ese estar y no estar, es que elijo hablar de lo que conozco, quiero y me hace bien: mis amigos, mis compañeros, mis hermanos del Taller Revuelo en el Altillo, aquellos que fui conociendo día a día y se fueron metiendo en mi piel y en mi corazón sin siquiera yo ser consciente de ello. Solamente ocurrió. Es lo que ocurre cuando encontrás tu lugar y te relacionás con tus pares y, finalmente, encontrás tu lugar de pertenencia. Sin vueltas, ni falsos pudores, sin resquemores, cuando tenés la inmensa dicha de encontrarte con gente que vibra en la misma onda que vos, con gente cuyos corazones están en vos (Llevo tu corazón conmigo, lo llevo en mi corazón./Nunca estoy sin él, donde quiera que voy,/vas tú, amado mío,/y lo que sea que yo haga, es tu obra./No temo al destino,/ya que tú eres mi destino./No quiero ningún mundo,/porque tú eres mi mundo, mi certeza./Y eso es lo que eres tú.

Lo que sea que una luna siempre pretendió,/lo que sea que un sol quiera ser./Este es el secreto más profundo que nadie conoce./Esta es la raíz de la raíz,/el brote del brote,/el cielo del cielo,/de un árbol llamado vida,/que crece más alto de lo que el alma puede esperar/o la mente ocultar./Es la maravilla que mantiene a las estrellas separadas./Llevo tu corazón. Lo llevo en mi corazón. E.E. Cummings, ya se sabe que cuando se me terminan las palabras recurro a palabras hermosas y prestadas que se asemejen de alguna manera a mis sentimientos).

A mis amigos les adeudo la ternura

y las palabras de aliento y el abrazo;

el compartir con todos ellos la factura

que nos presenta la vida, paso a paso.

A mis amigos les adeudo la paciencia

de tolerarme las espinas más agudas;

los arrebatos de humor, la negligencia,

las vanidades, los temores y las dudas.

Amigo mío si esta copla como el viento,

adonde quieras escucharla te reclama,

serás plural, porque lo exige el sentimiento

cuando se lleva a los amigos en el alma.

A mis amigos. Alberto Cortez

Mis amigos son muchos, no siempre son los mismos (sí, hay unos cuantos que siempre están todos los martes cuando nos reunimos y los jueves cuando hacemos el programa de radio), a veces son más, a veces son menos, a veces pasamos tiempo sin vernos pero no dejamos de ser amigos.

De ellos aprendo mucho y tal vez, con suerte, yo les brindo algo. Lo que tienen seguro de mí –aunque a veces no esté con ellos por el motivo que sea- es mi cariño incondicional y mi respeto.

Es imposible no quererlos, son seres muy pero muy especiales, son la clase de personas que te reciben sin retacear el cariño ni las sonrisas. Y ya de entrada te sentís protegida/o por esa oleada de cariño, que no siempre encontrás allá afuera, donde habitan los seres normales. O que se llaman a sí mismos normales.

No solo te dan mucho cariño, te acompañan y te contienen cuando te ven mal, tienen la increíble fuerza de poder volver a levantarse después de la enésima caída y volver a intentarlo. ¿Cuántos hay que tienen esa valentía? Pocos, me digo. No todos poseen esa virtud, no todos son capaces de aceptar que podés caer y podés levantarte y volver a empezar y que no es malo, todo lo contrario.

Entre todos nos cuidamos, nos respetamos, nos queremos y no tenemos ningún inconveniente en mostrarnos como somos, con nuestras debilidades y nuestras partes oscuras. Nos aceptamos como somos y de la misma forma nos queremos. Nos protege esa especie de círculo de amor que construimos alrededor nuestro y que alcanza también a los que por algún motivo espacian su ida a las reuniones.

Mis amigos escriben sobre sus sentimientos, sobre la vida, sobre lo que les gusta, sobre lo que les conmueve. Son seres muy valiosos y dignos de respeto, porque atravesaron el infierno y finalmente llegaron a puerto, encontraron la forma de luchar con sus demonios y vencerlos, o bien, domarlos de forma tal que no los molesten y los dejen vivir.

Son personas como vos y como yo, y son tan o más dignas de respeto que cualquiera. Acordate cuando los veas, dejá los preconceptos de lado, pensá que mañana te puede tocar a vos o a alguien a quien ames, siempre es un buen ejercicio la empatía, siempre es bueno intentar caminar dos pasos en los zapatos del otro.

Quizás si lo hiciéramos más a menudo, la cosa –la vida- sería un poco distinta y quizás, un poco más sana y menos a los rajes, como decimos vulgarmente. Y quizás de esa manera aprendamos a entendernos mejor.

AMALIA AYALA

 

Redacción Concordia Directo

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