“Mugre debajo de la alfombra del poder kirchnerista”

El kirchnerismo sabe que está dando los últimos estertores, tratando de prolongar la agonía, y en ese último temblor, solo atina a buscar vias de escape. (J.M.H.)

Cuando una imagen vale mas que mil palabras, justicia y pruebas; el escarmiento social truena hasta en el silencio, eso le ocurre a un disfráz de proyecto que solo escondía la avaricia por la plata y el conseguirla como sea, aunque despues les explote en la cara, cuando ya es tarde para darse cuenta que la impunidad no es eterna.

Resulta patetico ver y escuchar a los defensores residuales del modelo K, argumentar a nivel de jardín de infantes, en el recinto de diputados, y eso que enfrente tienen a un conglomerado de fuerzas dispares y antagonicas entre si, que lo único que buscan es pasar este mal trago sin medir muchas variables, a tal punto llega la descomposición del FPV, en nombre de un falso progresismo, que aglutinó en su contra todo el arco ideológico que vá desde la derecha lisa y llana, hasta la mas combativa izquierda.

A cada palabra que tratan de expresar en contra del nuevo gobierno, llueven casos de corrupción, coimas, abusos de poder, persecuciones, etc,etc.

Ya nada impresiona de aquel gobierno, mas cercano a una asociación ilicita que a una idea de país, funcionarios en todas las áreas denunciados, procesados, comenzando a desfilar por los pasillos de tribunales de una justicia que fue ciega sorda y muda durante una década. La misma justicia que en despachos expréss desestimaba las denuncias sobre las formas inexplicables del crecimiento de las fortunas de los hoy ex-funcionarios, denuncias que llevó adelante un sector del periodismo en distintos puntos del país, los cuales, hoy queda demostrado, no se los perseguía por lo malo, sino por decir la verdad, o parte de ella, porque convengamos, con lo que está apareciendo, todo indica que hay mucha mas mugre debajo de la alfombra del poder kirchnerista.

Lo mas preocupante sigue siendo todo ese sector de la sociedad que sigue ciegamente defendiendo lo poco que pueden defender de la década, mejor dicho, una ceguera voluntaria, en donde cada uno tendrá que decidir si defiende lo indefendible en nombre de “ideas” para robar, o simplemente se transforman en cómplices de una banda que por donde pasó dejó las marcas de una corrupción estructural que forma y formó siempre parte de sus vidas de funcionarios.

Ya nada puede justificar semejante asalto a las instituciones y sus fondos públicos, es mas, hoy queda claro que solamente con las metodologías empleadas se podían llevar adelante semejantes maniobras durante tanto tiempo.
CONCORDIA7

Paula Ravier

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