Mujer denunció que la drogaron y luego apareció golpeada

La denunciante dijo que sintió un “pinchazo” en la espalda, que a los pocos pasos, se desvaneció y luego despertó en la zona de la Costanera de Concordia. Dijo que presenta “golpes, cortes y pinchazos en el cuerpo”.

Gabriela, la denunciante en cuestión, contó que el fin de semana, cuando iba a trabajar y se aprestaba a tomar el colectivo, en plena vía pública percibe un “pinchazo” en la espalda. A pocos pasos, pierde la conciencia y se despierta, horas después, en una parte baja y oscura de la Costanera local. Aunque sin secuelas que puedan inferir un abuso sexual, la mujer cree que fue drogada y golpeada. Afirmó no sospechar de nadie y no tener enemigos o litigios recientes.

En diálogo con Diario Río Uruguay, la protagonista de esta historia, contó que el pasado sábado, alrededor de las 18 hs. se dirigió a tomar el colectivo “para irme a trabajar, en cortada Medina entre Av. Tavella y Concejal Veiga, cuando siento que se me acerca un auto de atrás y no le di importancia porque era una calle, creyendo que era un auto más que iba a cruzar. Ahí siento un pinchazo en la espalda. Miré de reojo, me toqué y no tenía nada”. Pensando que era algo que tenía la ropa o una picadura de avispa, Gabriela siguió caminando. “Habré hecho unos diez pasos más, se me nubló la vista, quedé mareada y ahí perdí el conocimiento. Desde ahí no tengo recuerdo”, detalló.

Lo escalofriante del relato continúa y se acrecienta, dado que cuando la mujer toma conciencia nuevamente “estaba sobre la parte baja de la Costanera, a orillas del río, en una parte sin luz donde hay árboles. Estaba recostada sobre un murito; cuando intenté pararme no podía porque se me aflojaban las piernas. Sentía dolor en la parte del abdomen, la espala, las piernas y la cabeza. Cuando quise incorporarme, me mareé. Me tuve que sentar y empecé a descomponerme y a vomitar. Ahí a habré estado media hora sentada y perdida porque no sabía dónde estaba”.

Gabriela aseguró que radicó la denuncia y que no fue abusada sexualmente. Pero sí presentó “golpes, cortes y pinchazos en el cuerpo”. Y que aún con el paso de los días le “duele mucho el abdomen y la cabeza todavía”.

Siempre de acuerdo a su relato, cuando vuelve en sí “entré en pánico y más o menos me ubiqué donde estaba. Lo único que atiné a hacer era llegar al centro y tomarme un colectivo o un remís para llegar a mi casa: era lo único que quería. Llegué a mi casa alrededor de la 01 hs. del domingo”.

Consultada acerca de si su círculo familiar la estaba buscando, Gabriela recordó que sí, dado que habían sido alertados por su empleadora. “Como yo salí de mi casa a trabajar, ellos saben que hasta las 2 hs. no vuelvo porque justamente estoy trabajando. Pero en mi trabajo fueron los primeros que se dieron cuenta porque yo soy muy puntual y cumplidora. Mi patrona se asombró porque había pasado una hora y yo no había llegado. Entonces llamó a mi casa preguntando qué me había pasado, porqué yo no le había avisado que no iba. Claro, en mi casa sabían que yo había salido para mi trabajo; ahí todos se empezaron a desesperar porque yo no había llegado y no sabían dónde estaba”, detalló.

Ya en el final del inexplicable relato, Gabriela afirmó que no tiene problemas con nadie y no sospecha de alguien en particular. “Eso es lo más raro. Yo hice la denuncia pero lo que yo recuerdo es que vi el auto; pero no puedo afirmar que me metieron dentro. Lo que vi es que era gris y voces de dos personas distintas”, finalizó.

 

Redacción Concordia Directo

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