MUJERES, por Amalia Ayala para Concordia Directo

Mujeres. De todo un poco.
Me estremeció la mujer
que empinaba sus hijos
hacia la estrella de aquella
otra madre mayor
y como los recogía
del polvo teñidos
para enterrarlos debajo
de su corazón.
Me estremeció la mujer
del poeta, el caudillo
siempre a la sombra y llenando
un espacio vital
me estremeció la mujer
que incendiaba los trillos
de la melena invencible
de aquel alemán.
Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente
que se marchó de su casa
para otra, de toda la gente.
Me han estremecido
un montón de mujeres
mujeres de fuego
mujeres de nieve
pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija
son tus ojitos divinos.
pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija
son tus ojitos divinos.
Me estremeció la mujer
que pario once hijos
en el tiempo de la harina
y un kilo de pan
y los miro encurecerse
mascando carijos
me estremeció porque era
mi abuela, además.
Me estremecieron mujeres
que la historia anoto entre laureles
y otras desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante.

Mujeres-Silvio Rodríguez.

Me quedó dando vueltas en la cabeza el día de la mujer, y las mujeres en general. Creo que estoy un poco monotemática. Y bueno, una es mujer, sabe lo que es y a veces se pone pesada, ¿o no te pasó nunca?
Ya dije que no creo en los días “de”, yo tengo en claro que todos los días son los días de lo que sea (hombre, mujer, niño, derechos, etc.) y que el resto es una mescolanza entre recordatorios de corazón, otros no tanto y otros meramente comerciales.
Quizás la única y verdadera forma de homenajear a una mujer sea nombrar algunas que, de alguna manera nos representen a todas, en parte o en totalidad.
Vamos a ello!!!!!

La idea –la mía, aclaremos- es hacer un breve recorrido de algunas mujeres que han hecho historia y curiosamente la historia las olvidó.
Punto de partida y punto de referencia, uno de las obras cumbre de Ariel Ramírez y Félix Luna, Mujeres Argentinas, para comenzar.
Empecemos.

GRINGA CHAQUEÑA. La Gringa Chaqueña de Ramírez y Luna es un personaje sin nombre, o con muchos nombres, son las gringas que llegaron con sus hombres a poblar ese Chaco que “cuando yo te habité, eras puro tacurúes, monte sin flor, indiada y toldería”, junto con ellos fundaron una nueva vida y de la combinación de su terquedad y su coraje y su fe, lo que era desierto y monte se transformó poco a poco en laboriosa sede de riqueza y trabajo. Ellas dejaron de ser extranjeras y se convirtieron en el fundamento humano de esa provincia.

JUANA AZURDUY. Habían pasado 20 años desde la guerra de la Independencia. Una mujer casi anciana llegó al palacio de gobierno de Bolivia a pedir una pensión que remediara su indigencia, y alguien la recordó: era nada más y nada menos que Juana Azurduy, la guerrillera altoperuana que encabezó escuadrones de mujeres en la lucha por la emancipación del virreinato. Le mataron el marido y los españoles estuvieron a punto de aprisionarla varias veces, pero ella continuó peleando hasta que esas provincias fueron libres. Su nombre había sido una bandera, su gallarda figura de mujer luchadora alentó a los criollos a conquistar su libertad. “Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tú”.

ROSARITO VERA. Rosarito Vera Peñaloza, maestra por vocación, formadora de maestras, abuela del magisterio nacional.”Bienhaiga, niña Rosario, todos los hijos que tienes, millones de argentinitos vestidos como de nieve…” Esta zamba es de ella y para ella, y de todas las mujeres que libran diariamente la más hermosa de las batallas, tiza en mano, “frente al misterio del pizarrón”. Un homenaje a aquellos docentes que, día tras día, hacen “milagro de alfarería”, en todos los rincones de la patria, en el alma de los niños, alma y futuro del país. La más noble de las tareas.

DOROTEA LA CAUTIVA. Está inspirada –la canción- en un episodio que cuenta al pasar Lucio V. Mansilla en su “excursión a los indios ranqueles”. Dorotea Bazán, cautiva de los indios, rescatada por las tropas nacionales, Dorotea se niega a volver a su tierra natal. “Yo no soy huinca, india soy, por amor, capitán, me falta el aire pampa y el olor de los ranqueles campamentos, el cobre oscuro de la piel de mi señor, en ese imperio de gramilla, cuero y sol”. Ella quiere volver hacia el sur, para compartir el destino de una raza que no tardará en ser vencida.

Cuatro mujeres de muestra, solo cuatro y en ellas se resume todo de lo que es capaz una mujer: dar vida, dar pelea, impartir conocimientos, quedarse junto a su hombre por amor.

Las mujeres somos un misterioso compendio de muchas cosas. Y no siempre nos reconocen, no siempre nos aprecian en nuestro justo valor nuestras parejas, nuestros amigos, y a veces, ni siquiera entre nosotras mismas nos reconocemos como debemos. Pero de a poco, quizás no tan rápido como quisiéramos las cosas van cambiando y de a poquito se nos está dando cada vez más protagonismo. Protagonismo por el que debimos luchar codo a codo y sin descanso.
Esa es la tarea, reconocernos en nuestro justo valor, valorarnos y entender todos que somos mucho más que dadoras de vida en el estricto sentido de la palabra, damos vida de todas las formas posibles, día a día, minuto a minuto.

Amamos.
Luchamos.
Pensamos.
Creamos.
Existimos.
Somos.
Sufrimos.
Y siempre estamos, en los lugares más insólitos y en los momentos más inesperados siempre aparece una mujer que, a su manera especial, encuentra una solución, brinda un gesto de contención, brinda cariño.
En cierta forma somos como el alma de algo bello, fuerte y brillante. Eso somos. Y más de uno nos está empezando a ver como realmente somos y a valorarnos en nuestra justa medida. Bien por ello, ya era hora.
Pero aún falta un buen trecho…tomémonos de las manos y sigamos nuestra senda, sin mirar atrás, siempre mirando adelante y siempre avanzando.
Ya somos.

“No se nace mujer: llega una a serlo”, Simone de Beauvoir

AMALIA AYALA

Redacción Concordia Directo

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