Offshore: Divorcios millonarios: ocultaban sus bienes en paraísos fiscales

Las redes offshore eran usadas por maridos que estafaban a sus esposas para evitar dividir su fortuna en la separación

“Un marido corrupto es tan estafador como Bernard Madoff”. La afirmación de Martin Kenney, especialista en recuperar bienes offshore durante procesos de divorcios, ilustra la tendencia que reveló el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) entre los 11 millones de documentos de Panamá Papers : las estructuras montadas en paraísos fiscales son clave para maridos que desean ocultar bienes en plena separación.

Durante décadas, millonarios cónyuges solicitaron ayuda a Mossack Fonseca, una agencia especializada en crear sociedades en paraísos fiscales, para quitar los bienes de las manos de sus mujeres. Por ejemplo: en Ecuador, los empleados de Mossack Fonseca propusieron una empresa fantasma a “un cliente que necesita transferir bienes antes del divorcio”. En Luxemburgo, los empleados se reían y enviaban emoticons con guiños cuando aceptaron ayudar a otro marido, un holandés que quería “proteger” sus bienes “ante los resultados desagradables de un divorcio (¡en el horizonte!)”.

Los argentinos no escapan a esta tendencia. Ante la imposibilidad de explicar su patrimonio y sus aventuras en paraísos fiscales, uno de los personajes consultados por LA NACION durante la investigación reconoció que todas esas operaciones eran parte de una estrategia para evitar problemas por un divorcio que estaba al caer.

“Si no tenés dinero, estás muerta”, aseguró Michelle Young, que empeñó siete años y lleva gastados varios millones de dólares en localizar los bienes de su ex marido, el agente inmobiliario Scot Young. “Es un deporte sangriento”, lo definió.

Los documentos provistos por ICIJ y el diario alemán Süddeutsche Zeitung para Panamá Papers revelan los entresijos de los divorcios de algunas de las parejas más poderosas del mundo, como Elena y Dmitri Rybolovlev, conocido en Rusia como el rey de los fertilizantes, o Scot Young, cuya ex mujer, Michelle Young, fundó una organización en 2014 para ayudar a las ex esposas estafadas a navegar el costoso sistema judicial británico.

Dmitri Rybolovlev se casó con Elena, una compañera de la que se había enamorado en una universidad de los Urales, en 1987. Durante los siguientes 20 años, la pareja tuvo dos hijos, se mudó a Suiza y amasó una fortuna. En diciembre de 2008, Elena pidió el divorcio. Según la ley helvética, cada cónyuge tenía derecho a partes iguales de la riqueza a repartir. Decidir qué bienes serían parte de la separación no fue sencillo. A medida que su riqueza había aumentado, también lo había hecho una compleja red de compañías offshore.

Xitrans Finance Ltd, registrada en las Islas Vírgenes Británicas, se convirtió en 2002 en una sala del Museo Louvre: poseía pinturas de Picasso, Modigliani, Van Gogh, Monet, Degas y Rothko. Cuando el matrimonio se rompió, Dmitri usó Xitrans Finance Ltd para mover sus bienes de lujo de Suiza a Singapur y Londres, fuera del alcance de su mujer. En 2014, después de años de disputa legal, un juzgado suizo recompensó a Elena con US$ 4500 millones. La apelación finalmente la redujo a US$ 600 millones.

“No custodiamos el dinero de los clientes y no tenemos nada que ver con ninguno de los aspectos financieros directos relacionados con el funcionamiento de sus negocios”, se desligaron en Mossack Fonseca.

El divorcio de Nichola Joy y Clive Joy-Morancho, un magnate de la aviación nacido en Zimbabwe, fue caro y muy publicitado. La pareja se separó en diciembre de 2011 después de cinco años de matrimonio y tres hijos. Joy-Morancho aseguraba que se arruinaría si era obligado a satisfacer las demandas de su ex mujer por 40 millones de dólares en bienes. Los documentos muestran que Mossack Fonseca había sido parte del entramado offshore de Joy Morancho durante años.

La firma tiene cientos de miles de correos electrónicos y documentos sobre Joy-Morancho y las operaciones ligadas con él desde 1997. “No sabía lo que era un fondo fiduciario cuando me casé con él”, explicó Nichola Joy a ICIJ en un email. Y agregó: “El problema es que el coste de combatir esta injusticia me impide hacer nada y mi exmarido lo sabe. La ley tiene que cambiar, estas sociedades offshore son una burla a la justicia”.

Pero las esposas tampoco son inmunes a la tentación de esconder. En 2004, el personal de Mossack Fonseca se reunió con Marcela Dworzak, la esposa del general retirado Antonio Ibárcena Amico, antiguo jefe naval de Perú y amigo de Alberto Fujimori. Éste había sido encarcelado y estaba preocupado por una nota que aseguraba que había usado una compañía offshore para lavar dinero con bienes inmuebles a través de Alverson Financial SA. Para clarificarlo, Dworzak aseguró ante los empleados de Mossack Fonseca que Alverson Financial SA era suya. Es decir, que su compañía offshore escondía los bienes de su marido.
la nacion

Paula Ravier

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