Pity fue procesado por homicidio y ordenarán su tratamiento para desintoxicación de las drogas

Para el juez, Pity Álvarez supo lo que hacía y lo procesó por homicidio
Martín Yadarola ordenó que se le den tratamientos terapéuticos por su consumo de drogas.

El cantante Cristian “Pity” Álvarez (46) recibió una mala noticia en el penal federal de Ezeiza: fue procesado por el homicidio de Cristian Díaz (36) en las torres del barrio Samoré, en Villa Lugano, en la madrugada del jueves 12 de julio. Se trata de un delito que contempla una pena de 8 a 25 años de prisión.

El juez Martín Yadarola, a cargo del expediente, le trabó además un embargo de un millón de pesos y ordenó que le den tratamientos terapéuticos por su adicción a las drogas.

Para el juez Yadarola, Álvarez “se encontraba, al menos en ese entonces, en condiciones de comprender la criminal de los actos presuntamente desarrollados y de dirigir su comportamiento en consecuencia”.

En el procesamiento, publicado este jueves en el sitio del Centro de Información Judicial (CIJ), se detalla cómo fue la secuencia de los hechos que terminaron con la vida del “Gringo” Díaz de cuatro disparos.
Tiros, recitales de madrugada y paranoia: la vida de Pity Álvarez en el barrio Samoré

El ex líder de Intoxicados y Viejas Locas, tras el primer disparo en el rostro a la víctima, lo remató de tres tiros más. No sólo eso: descartó el arma, que no estaba registrada, en una alcantarilla y después se fue al boliche “Pinar de Rocha”, en Ramos Mejía, a ver un show del cuartetero cordobés Ulises Bueno, hermano de Rodrigo “El Potro” Bueno, fallecido el 24 de junio de 2000 en un accidente en la autopista Buenos Aires-La Plata.

El hecho se registró alrededor de la 1.30 frente a la puerta de acceso a la Torre 12B del barrio Samoré, situado en la esquina de Dellepiane Sur y la avenida Escalada.

“En aquella ocasión, el imputado egresó de la torre mencionada junto a I., acercándose hacia ellos Cristian Maximiliano Díaz, quien se encontraba junto con S. sentado en un banco, a unos cincuenta metros aproximadamente, en principio ingiriendo bebidas alcohólicas”, dice la resolución.

Y añade: “Allí, tras dirigirse al imputado mediante el grito de su apodo (“Pity”) e identificarse como “Gringo”, comenzaron una conversación que derivó en una discusión verbal y, según la información recopilada, el intento de Díaz de iniciar una pelea con Álvarez”.

De acuerdo a la medida, “si bien el nombrado S. habría procurado separarlos a fin de evitar la gresca, aquéllos continuaron la discusión verbal, hasta que Díaz se acercó al causante, intimidándolo con golpearlo con su propia cabeza (haciendo el respectivo ademán hacia el cuerpo de Álvarez)”.

“En ese instante, Álvarez extrajo del bolsillo derecho de la campera que vestía un arma de fuego, efectuándole un disparo a corta distancia, directamente a la altura de la cabeza, provocando que la víctima cayera al suelo”, sostiene.
“Si vas a tirar, tirá, gato”, la última frase de la víctima de Pity Álvarez

El procesamiento completa cómo continuó la acción el cantante: “Inmediatamente después, se acercó a Díaz que yacía en el piso, y efectuó otros tres disparos más también dirigidos hacia la misma zona de su cuerpo. Concluida la agresión, el causante se dirigió hacia el sector de estacionamiento del complejo Samoré, siendo acompañado por la mujer que se hallaba con aquél, ascendiendo al vehículo Volkswagen Polo que. conducido por el imputado, le permitió huir del sitio”.
La madre de “Pity” Álvarez fue a visitarlo a la cárcel de Ezeiza, pero no pudo verlo

“En el camino, Álvarez entregó a I. el armamento que había usado en la agresión, solicitándole que lo desechara, siendo arrojada la pistola sobre una alcantarilla ubicada en las proximidades del sitio donde tuvo ocurrencia el episodio”. Se trata de una pistola marca “Lorcin”, calibre .25, serie N° 055244.

El viernes 13 pasado, a las siete de la mañana, “Pity” se entregó en la comisaría 52° de Villa Lugano, acompañado por el abogado que tenía entonces, Sebastián Queijeiro. Antes de entrar, habló sorpresivamente ante las cámaras de TV durante ese lapso de tiempo y reconoció haber asesinado a la víctima de cuatro balazos. “Sí, yo fui el que disparé”, sostuvo.

“No éramos amigos. No, nada que ver”, contestó enfundado en su campera multicolor, gorro oscuro y detrás de esos anteojos marrones con marco blanco, los mismos con los que se había dejado fotografiar minutos después del homicidio en el boliche Pinar de Rocha.

Si bien “Pity” negó el vínculo con su víctima, los testigos aseguran que se conocían y en las últimas horas trascendieron dos fotos juntos, que sólo tienen valor documental ya que desconocen las circunstancias en las que se tomaron esas imágenes.

“Él era un pibe que choreaba”, fue otra de las frases de Álvarez ante los medios. La Policía, en primer lugar, dijo que “El Gringo” Díaz no tenía antecedentes delictivos ni portaba armas cuando se produjo la pelea. Sin embargo, este miércoles se supo que había estado tres meses preso en el Servicio Penitenciario Federal (SPF).
La víctima de Pity Alvarez había estado tres meses preso

“Se sintió muy amenazado para reaccionar así, le pegaron en la cara cachetazos, creo que cabezazos también, lo tiraron al piso”, señaló Cristina Congiú (68), la madre de “Pity”.

Álvarez permanece alojado en el pabellón psiquiátrico del Programa Integral de Salud Mental Argentino (PRISMA), en Ezeiza, dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF), a raíz de su adicción a las drogas.

Allí están también Giselle Rímolo, la falsa médica ex pareja del locutor Silvio Soldán; y Martín Ríos, el llamado “Tirador de Belgrano” que mató a balazos al necochense Alfredo Marcenac (18) el 6 de julio de 2006, en plena avenida Cabildo.
Clarín

Paula Ravier

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