Quién es el hombre de Urribarri en el negocio del arroz

En los 80 supo tener un boliche bailable en San Salvador, donde le dio trabajo al ex gobernador y actual diputado provincial. Pero las cosas cambiaron. Hoy exporta al mundo e invierte en Punta del Este.

En los primeros años de la década de 1980, cuando Sergio Urribarri no había iniciado aún su derrotero en arenas políticas, su amigo José Luis Galván le tendió una mano en un período de escasez económica, relata el sitio Entre Ríos Ahora.

Junto a su flamante esposa Analía Aguilera, Urribarri se encargaba de vender entradas y manejar el guardarropas del boliche Nippur, en la ciudad de San Salvador, propiedad de Galván.

No duró mucho la actividad bolichera de los Urribarri como forma de sobrevivir.

En 1987, con 29 años, fue electo intendente de General Campos, aunque antes, entre 1985 y 1986 había estado a cargo del área de Cultura y de ahí en más siempre viviría de un sueldo del Estado. Fue diputado provincial, ministro y después gobernador, y ahora, otra vez diputado.

Ya involucrado en la militancia política, Urribarri, nacido en Arroyó Barú (a 38 kilómetros de San Salvador) progresó de modo notable y en su carrera ascendente no se olvidó de su amigo.

Desde la década de 1980, la familia Galván maneja en San Salvador una estación de servicios.

Un negocio menudo y familiar que zozobró económicamente en más de una ocasión. Buscando nuevos horizontes, en 1995Galván creó la empresa Transoil SRL, asociada al transporte de combustible, en primera instancia y, posteriormente, al arroz.

En su página web, lo cuenta así: “Dado que la comercialización de estos productos (combustibles) en la zona estaba ligada a la producción arrocera, al poco tiempo de su formación, Transoil SRL se dedicó a realizar la explotación de aquella producción. Con el devenir de la crisis del sector producida en el año 1999, Transoil SRL salió en busca de mercados externos para colocar su producción, por lo cual comenzó a desarrollarse en el rubro de la exportación”.

El emprendimiento no se distinguía en nada entre los tantos arroceros que padecen los vaivenes del negocio. Era, en ese momento, una pequeña empresa familiar de alcances módicos. Eso hasta que Sergio Daniel Urribarri llegó a ocupar el sillón de la Casa Gris, en 2008.

Aunque Galván no se ha dedicado sólo al mundo de los negocios. Fue concejal en San Salvador, y en la primera gestión de Urribarri, coordinador de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV).

El histórico dirigente justicialista de San Salvador, el exdiputado provincial Hugo Berthet habló alguna vez del amigo del exGobernador, y dijo esto: “A Galván lo puso Urribarri porque eran amigos, pero no por mérito político ni nada, eso me lo dijo Urribarri”.

Aunque ya con el manejo de Transoil SRL y con Urribarri al frente de la Gobernación, la familia Galván realiza las primeras exportaciones de arroz con destino a Venezuela. En la página oficial de la firma se reconoce una venta por unos 32 millones de dólares a la República Bolivariana.

Desde que llegó Urribarri al poder, todos lo saben en San Salvador, el crecimiento de Galván fue explosivo, a tal punto que en noviembre de 2012 creó la empresa Majo SA, relacionada a la compra de Molinos Centro, en Villa Clara, en el departamento Villaguay.

Transoil crece de modo notable en cuanto a su capacidad exportadora y lo mismo sucede con Majo SA que llega a destinos como Bolivia, Brasil, Chile, Irak, Libia, Perú y Venezuela.

En 2012, y como representante del negocio arrocero, Galván se sumó a la numerosa misión comercial a Angola, donde se presentaron las insólitas cosechadoras truchas.

Hay, detrás de semejante empuje repentino, la mano de un hombre que quiere involucrarse en el negocio del arroz y lo hace junto a su viejo amigo.

Galván adquiere un departamento en Punta del Este y no deja pasar oportunidad para viajar por el mundo. Camioneta de alta gama, una casa en San Salvador sin grandes apariencias exteriores, pero con lujosos detalles interiores, van reflejando su fuerte progreso.

Tampoco sus hijos se privan de aprovechar los buenos tiempos y sellan el pasaporte con destinos exóticos como Nepal, India y China. Incluso, uno de los hijos de Galván viaja en helicóptero a ver los partidos de fútbol que en Buenos Aires protagonizaba el hijo del exgobernador, Bruno Urribarri.
Fuente: Entre Ríos Ahora

Redacción Concordia Directo

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