“¡Recibimos un país quebrado! Que-bra-do”

Fue la respuesta del Ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a las demandas de los gobernadores peronistas. Ninguno de los mandatarios se animó a contradecirlo. El mal momento de Alicia Kirchner.

“¡Recibimos un país quebrado! Que-bra-do”. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, no dio vueltas ante los gobernadores del PJ y les planteó el duro escenario con el que, dicen en el Gobierno, se encontró Mauricio Macri al asumir la Presidencia.

Palabras más, palabras menos, el funcionario repitió el diagnóstico varias veces. Ninguno de los mandatarios, en su mayoría aliados incondicionales del kirchnerismo, atinó a cruzarlo. Tampoco Alicia Kirchner, la gobernadora de Santa Cruz y cuñada de Cristina que se mostró molesta durante toda la reunión.

“¿Si dijo algo? ¿Qué iba a decir? No puede decir nada. Ella sabe bien el país que dejaron”, replicó uno de los presentes en la reunión. Alicia, más allá de escuchar el cuadro crítico que trazó Frigerio, no la pasó bien por varios motivos. Ya ni bien ingresó al Salón de los Escudos de Casa Rosada sintió la incomodidad: le tocó ubicarse junto al gobernador de Formosa Gildo Insfrán, acaso el mandatario con el que tiene peor relación. A diferencia de otros tiempos, ya sin privilegios familiares, no pudo cambiarse de silla y debió aceptar la ubicación que le dieron. Por cierto, Insfrán tampoco demasiado feliz con su presencia.

El llamativo look de Alicia no pasó desapercibido. Por lo bajo varios mandatarios hicieron comentarios del furioso color cobre del tailleur de shantung de seda que lució la santacruceña. “Parece que quiere hacerse notar”, bromeó uno de ellos. Al menos en términos políticos lo consiguió: los únicos momentos ásperos que se dieron en la cita surgieron a partir de intervenciones suyas, coincidieron tanto desde el Gobierno como desde el grupo de gobernadores. Su principal reclamo fue el mismo que el de sus pares: la devolución del 15% de los fondos de ANSeS. “Se la escucha con el respeto que se le tiene a cualquier gobernador, pero ella podría haber hecho más durante los últimos 12 años y no lo hizo”, cuestionaron en la Casa Rosada.

Pero no sólo el Gobierno padeció el tono crítico de Alicia Kirchner. El gobernador de La Pampa, Carlos Verna, quien estuvo enfrentado al kirchnerismo en buena parte de la década, recibió su “reto” cuando intentaba plantearle a Frigerio la situación de desigualdad que, según entiende, afronta su provincia dado que el Estado mantiene una deuda previsional de alrededor de $4 mil millones. “No empecemos acá a contar cada uno sus problemas porque no terminamos más”, le habría dicho la ex ministra. Hubo ahí un instante de silencio, en el que varios pensaron que Verna, un hombre filoso y hábil dialécticamente, le respondería con fiereza. Sin embargo, el ex senador optó por mirarla fijamente. Su gesto de fastidio alcanzó para que Alicia se callara.

El cierre del día no fue el mejor para la gobernadora. A la noche, en A dos Voces, Frigerio casi cerró la posibilidad de un salvataje especial para la situación financiera de su provincia. “Es conocido el trato diferencial que ha tenido el Gobierno anterior con Santa Cruz. Pero según la propia gobernadora la provincia está quebrada. Y yo no le encuentro explicación”, cuestionó.
Fuente: Clarín

Paula Ravier

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