Suena a poco: llegar a las 145 M tn de granos apenas nos permitirá contar con u$s 7.000 M anuales más

Siempre se habla de la necesidad de que Argentina alcance una producción de granos del orden de los 145 millones de toneladas anuales. Se plantea ese escenario como una panacea. Como algo mágico. Como si llegar a esa cifra nos deparara -por si sólo y en el acto- un futuro exitoso y pleno de realizaciones. Pero ¿Cuántos dólares adicionales anuales le representarían a la República Argentina esa mayor producción? La respuesta es la siguiente: apenas 7 mil millones de dólares más por año. La cifra deja un sabor a poco. Es un valor bajo, escaso. Es apenas el 10% de las exportaciones nacionales, 11% de las importaciones nacionales o el 3% del stock de la deuda pública total que tiene el Estado Nacional. No estamos en absoluto menospreciando este aporte anual adicional del campo. Lo que pretendemos expresar es que llegar a las 145 millones de toneladas de granos no nos asegura un equilibrio macroeconómico holgado en el futuro ni se van a resolver -automáticamente, por si solo y en un solo acto- todos nuestros problemas. Argentina tiene que diversificar sus exportaciones, aumentarlas y alcanzar un fuerte crecimiento económico en los próximos años para poder mejorar su ingreso per cápita, tener una economía sustentable y alcanzar una mayor equidad en la distribución del ingreso. Eso se hace con inversión, trabajo e innovación. Tarea para nada sencilla que hay que afrontar en los próximos años con eficacia y eficiencia.

No es nuestra intención pintar panoramas oscuros ni plantear escenarios futuros complicados. Pero sí consideramos que es nuestra obligación advertir que Argentina, en materia de política económica, debe actuar en el futuro con mucha prudencia y seriedad; especialmente en todo lo que tiene que ver con el endeudamiento futuro del sector público nacional, provincial y del sector privado. Nuestro país no debe repetir la experiencia de los “desmanejos” macroeconómicos evidenciados en estos últimos cuatro años, los cuales -de repetirse- pueden llegar a comprometer a las futuras generaciones de argentinos. Retraso cambiario, pérdidas de reservas, excesivo gasto público y déficit fiscal a niveles cercanos al 7 % del producto bruto interno, elevada inflación, fuerte caída de la inversión del sector privado, alta presión tributaria, alto endeudamiento del tesoro nacional producto del déficit fiscal, conductas inadecuadas con acreedores de la deuda pública externa y con la justicia extranjera, tensiones en las relaciones internacionales con terceros países, etc; son todos aspectos que no deben volver a presentarse en el futuro. Debemos ser un país normal, serio y que aporte seguridades a quienes trabajan, inviertan y residan en nuestro territorio.

Un simple dato muestra la necesidad de ser sumamente prudentes en el futuro en todo lo que tiene que ver con el manejo de la economía argentina. Siempre se habla de la necesidad de que Argentina alcance una producción de granos del orden de los 145 millones de toneladas anuales. En la campaña 2014/2015 la cosecha nacional fue de, aproximadamente, 110 millones de toneladas. Se plantea ese escenario como una panacea. Como algo mágico. Como si llegar a esa cifra nos deparara -por si sólo y en el acto- un futuro exitoso y pleno de realizaciones. Pero formulémonos ahora la siguiente pregunta: De alcanzar esa ansiada meta de 145 millones de toneladas de granos anuales ¿Cuántos dólares adicionales anuales le representarían a la República Argentina esa mayor producción? La respuesta es la siguiente y suena a poco: apenas 7 mil millones de dólares más por año. Salvo que tengamos mucha suerte y que mejoren los bajos precios de los commodities que rigen actualmente a nivel internacional, el valor es ése: 7.000 millones de U$S. Este dato surge del cuadro N°1 y del estudio que se expone en la presente nota. La cifra deja un sabor a poco. Personalmente -cuando empecé a calcularlo- esperaba un valor mucho más alto.

¿Cuál es el peso real de estos 7 mil millones de U$S anuales adicionales? Relacionemos esta cifra con algunas variables macroeconómicas, algunas de stock (como las de deuda) y otras de flujo (como las exportaciones anuales)

Esos 7.000 millones de dólares anuales representan de acuerdo al cuadro N°2 lo siguiente:

a) Apenas el 10% de las exportaciones nacionales totales del año 2014, las cuales ascendieron en dicho año a U$S 71.935 millones. Pensémoslo de otra forma: llegar a 145 millones de toneladas de granos anuales apenas incrementaría en un 10% las exportaciones totales de la República Argentina. Muy poco, por cierto.

b) Implicarían un aumento del 26% respecto de las exportaciones nacionales de granos, aceites y subproductos que ascendieron en el 2014 a U$S 27.180 millones. Aquí la cifra luce un poco mejor.

c) Si en el futuro las importaciones argentinas siguieran en los niveles del año 2014 (aprox. 65.000 millones de dólares), esta mayor producción del campo permitiría aumentar nuestras importaciones anuales apenas en un 11%. Un registro muy moderado.

d) Los 7.000 millones de U$S adicionales representarían la exigua cifra del 3% respecto de la deuda pública total que tenía el Estado Nacional al 31/12/2014 según datos del Ministerio de Economía de la Nación. La deuda total a dicha fecha era de 221 mil millones de dólares.

e) Si tomamos la Deuda Pública Total del Estado Nacional en U$S al 31/12/2014 neta de acreencias con el propio Sector Público Nacional (la cual asciende a 85 mil millones de U$S), los siete mil millones de dólares adicionales representarían el 8% de ese stock de deuda.

f) Estos 7 mil millones de U$S es una cifra casi equivalente a la que negocia actualmente el equipo económico con Bancos extranjeros para reconstituir muy parcialmente las reservas.

g) Equivale al 70% aproximadamente de la deuda que tiene Argentina con los “holdouts”, estimada en cerca de 10 mil millones de dólares.

No estamos en absoluto menospreciando este aporte anual adicional del campo. Siempre nuestras notas apoyan a la cadena agroindustrial y al productor. Lo que pretendemos expresar es que llegar a las 145 millones de toneladas de granos no nos asegura un equilibrio macroeconómico holgado en el futuro ni se van a resolver -automáticamente, por si solo y en un solo acto- todos nuestros problemas. Argentina tiene que diversificar sus exportaciones, aumentarlas y alcanzar un fuerte crecimiento económico en los próximos años para poder mejorar su ingreso per cápita, tener una economía sustentable y alcanzar una mayor equidad en la distribución del ingreso. Eso se hace con inversión, trabajo e innovación. Tarea para nada sencilla que hay que afrontar en los próximos años con eficacia y eficiencia.

Tengamos en cuenta esta cuestión importante: llegar a tener una producción de 145 millones de toneladas anuales de granos tampoco se logrará de la noche a la mañana. Recordemos que según la Fundación INAI en la “corrida” de su modelo matemático denominado “Escenario de Referencia Agroindustrial Mundial y Argentino (ERAMA), recién en el año 2024 podría llegar Argentina a cosechar las 145 millones de toneladas anuales, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:

a) Se eliminen los derechos de exportación (DEX) y restricciones a las exportaciones -REX- (estas medidas afortunadamente han sido adoptadas por el nuevo Gobierno).

b) Se establezca un cronograma paulatino de reducción de los DEX en soja (el nuevo gobierno disminuyó la alícuota del complejo sojero en un 5% tanto para el poroto, harinas y pellets como aceites). Según los supuestos adoptados por la Fundación INAI se requeriría una reducción gradual de los derechos de exportación hasta alcanzar el 0% en harinas y aceites en la campaña 2021/2022 y eliminación total en poroto de soja en el 2024/2025.

c) Que el tipo de cambio real aumente un 20% respecto del valor registrado en noviembre del 2015. Habrá que ver si la devaluación de diciembre de 2015 permite alcanzar este valor.

Aclaramos que la Fundación INAI se encuentra trabajando actualmente en la actualización de su modelo (ERAMA Proyección 2024) y a la brevedad daría a conocer sus nuevas estimaciones. De todos modos, no creemos que pueda haber cambios de significación en la predicción de las 145 millones de toneladas (ver cuadro N°1) para el año 2024 si se cumplen las condiciones enumeradas anteriormente.

Reiteramos. No queremos plantear escenarios apocalípticos. Lo que queremos es concientizar que no se resuelven todos los problemas de la noche a la mañana con llegar a una producción anual de 145 millones de toneladas de granos. Cuando se habla tan ligeramente de que los Gobiernos Provinciales y el nacional se podrían endeudar fuertemente a bajas tasas -luego del arreglo con los holdouts- creemos que hay que tener cuidado con estas políticas. Los gobiernos deben regresar prontamente al equilibrio presupuestario y utilizar el financiamiento para ejecutar solamente aquellas obras de infraestructura de mediano y largo plazo (transporte, energía, agua potable y saneamiento) que consoliden un proceso de crecimiento y desarrollo económico. Caso contrario, volveremos a sufrir experiencias negativas y desagradables como las que hemos vivido en nuestra historia económica reciente: crecimiento de la deuda pública en la década del 70, estatización de la deuda privada en 1982, renegociación de la deuda pública y década perdida en los 80, fuerte endeudamiento en los 90 con privatizaciones y déficit fiscal, crisis del 2001 con megacanje previo, arreglos traumáticos de deuda en el 2005 y 2010, los holdouts, el cierre de los mercados de capitales internacionales, etc. Ojalá que aprendamos de nuestros errores del pasado.
Julio Calzada – BCR

Paula Ravier

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