Veteranos de Guerra acondicionan sillas de ruedas para discapacitados

Este martes, se recibió una donación de 30 sillas de ruedas del PAMI, las que serán reparadas y puestas en condición en el Taller de Recupero de Elementos Ortopédicos, y luego se pondrán a disposición de la comunidad a través del PROMAR. Guillermo Pérez, veterano de Malvinas, está a cargo de las tareas de reparación de las sillas de ruedas. “Esto no lo hacemos por nosotros, lo hacemos por los 649 que quedaron en Malvinas”, enfatizó.

“Esto lo veníamos haciendo hace algunos años, cuando nuestro intendente era senador, era un trabajo arduo que se venía haciendo desde Fundación Conased, y hoy podemos reforzar el trabajo desde el municipio”, señaló Sonia Leiva, del área de Relaciones Institucionales de la Secretaría de Desarrollo Humano, Salud y Ambiente. “Es un trabajo que llevamos adelante impulsado por el secretario Guillermo Echenause y el subsecretario de Salud Alejandro Ferrando, con el objetivo de ofrecer más beneficios a la comunidad”, indicó.

En este sentido, Leiva comentó que con las gestiones que actualmente lleva adelante Carlos Corsini, coordinador del área Veteranos de Guerra de Malvinas del PAMI, se logra conseguir que sillas de ruedas y elementos ortopédicos que no están en uso por el organismo nacional, sean derivados a la ciudad. Son recibidos por Guillermo Pérez, ex combatiente de Malvinas, quien en su taller procede a reparar y poner en condiciones los elementos.

“Desde que comenzamos esta gestión, el intendente Enrique Cresto nos dio instrucciones que hagamos las gestiones necesarias ante instituciones, o el gobierno provincial o nacional, para conseguir los recursos necesarios. En este caso, es una articulación que se hace con el PAMI, el Gobierno Nacional, y el Centro de Veteranos de Malvinas”, detalló Juan Manuel Franco, director de Discapacidad.

Los tres, Leiva, Franco y Pérez, descargaban las sillas de ruedas que llegaron en horas de la noche de este martes a Concordia, en un camión provisto por el municipio. Quedaron guardadas en el Taller donde inmediatamente Pérez comenzó con los trabajos de reparación, porque “hay 10 que son urgentes, que hay personas que las necesitan ya, y eso a nosotros, poder ayudarlos, nos da más fuerza para seguir haciendo esto”, cuenta.

Por ellos, para el otro

Pérez muestra orgulloso su Taller, invita a que lo recorran y pide que saquen fotos. No porque quiera “propaganda”, sino porque asegura: “esto no lo hacemos por nosotros, esto lo hacemos por los 649 que quedaron en Malvinas”. Ese gesto solidario es la guerra ganada que muestra orgulloso. “Cuando estabas allá y recibías una carta te sentías cerca de los tuyos, y si encima esa carta era de Entre Ríos o de Concordia, era como estar con tu familia”, dice. Para “devolver a la comunidad ese apoyo, hago esto”.

“No soy solo yo”, agrega enseguida. “En el Taller somos cuatro personas trabajando directamente, pero indirectamente somos muchos”. Y nombra a varios compañeros suyos del Centro de Veteranos de Malvinas que trabajan en este proyecto que nació hace seis años.

“Esto empezó en el 2010, reparamos una o dos sillas. Y vimos que podíamos evacuar la necesidad de la gente, pero no teníamos los medios. Ahí conocí Fundación Conased, y nos brindaron todo el apoyo logístico. Hoy tenemos todo el apoyo del PROMAR y de la Municipalidad de Concordia”, cuenta. Las sillas y los elementos ortopédicos reparados son distribuidos a través del PROMAR y de la Secretaría de Desarrollo Humano, Salud y Ambiente de la Municipalidad a las personas que lo solicitan.

“Las personas que necesiten de elementos ortopédicos, en los casos de que exista la disponibilidad, se hace el trámite ante el PROMAR, donde solicitamos un certificado médico y gestionamos el elemento. No siempre existe en los Talleres lo que la persona necesita, pero en la mayoría de los casos podemos brindar una solución, que para personas que no tienen obra social, o por otros motivos, es una ayuda muy importante”, señala Franco.

“Hoy podemos seguir trabajando gracias a todo el apoyo que tenemos desde el municipio”, dice Pérez y vuelve a su Taller pensando en sus compañeros que no volvieron, en los que regresaron y con quienes lleva adelante esta noble tarea, y en las personas a las que su trabajo les significará una mejor calidad de vida. Y desde adentro del Taller repite, para cerrar, “todo el homenaje es a ellos, a los 649 que no volvieron”.

Paula Ravier

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