Hostigan e impiden circular a la prensa acreditada en el Senado de la Nación,

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Sucedió este lunes con un periodista de Clarín, pero hubo episodios con otros medios. Hubo reclamos a las autoridades del Senado, sin solución.

Personal de seguridad del Senado de la Nación impidió a un periodista de este diario, acreditado hace años en el Congreso, moverse libremente por los espacios de acceso libre del Senado, exigiéndole insólitamente que revelara «a qué despacho» se dirigía.

El hecho sucedió esta tarde alrededor de las 14.30 cuando el periodista Guido Braslavsky, acreditado ante la Cámara de Diputados y también ante el Senado, y que en esa función ha cubierto innumerables sesiones y reuniones legislativas en ambas cámaras desde el año 2016, atravesó un pasaje interno desde el Salón de Pasos Perdidos en Diputados al Senado, que marca el límite entre ambas Cámaras.

La encargada que habitualmente ocupa ese puesto de seguridad le requirió primero saber adónde se dirigía, a lo que el periodista -tras identificarse- respondió que en principio a la Sala de Periodistas del Senado, que está apenas unos metros más adelante.

El periodista -que había seguido camino hasta el baño, diez metros más adelante dando la vuelta el pasillo frente al comedor del Senado- vio que la mujer de seguridad lo había seguido, y parecía enviar un mensaje por handy. Enseguida, cuatro hombres de seguridad lo rodearon en forma hostil requiriendo supuestas explicaciones de adónde se dirigía el periodista.

De nada sirvió exhibir la credencial de prensa acreditada, que otorga el propio Congreso de la Nación. La exigencia de tono policíaco era revelar el «propósito» de la presencia, a lo que el periodista invocó su derecho a simplemente estar en el Senado, en un pasillo que es un lugar de circulación pública para los acreditados que tienen acceso permitido a la casa política. Y que no correspondía revelar -estuviera en planes o no- a qué despacho o con qué persona tuviera cita o intención de reunirse, sea dentro de una oficina o en el escalón de una escalera, literalmente.

La hostilidad de parte del personal de seguridad del Senado con la prensa no es nueva, pero la acción de características intimidatorias sucedida esta tarde «cruzó un límite de lo tolerable viviendo en una democracia», denunció el periodista. Consideró también que fue un hostigamiento como periodista y por el solo hecho de intentar desplazarse, independientemente del medio al que pertenece.

Periodistas «bajo sospecha»

Es comentario entre la prensa acreditada en el Congreso las dificultades en el Senado para simplemente «estar» en un pasillo durante la cobertura de un evento corriente.

A cuarenta años de la recuperación de la democracia, no hay institución o repartición pública que se tenga referencia de hostilidad con la prensa como sucede en estos tiempos, crecientemente, en el Senado. A pasos, la seguridad de la Cámara de Diputados con personal idóneo y amable tiene en general un comportamiento diametralmente diferente y de respeto por la actividad de la prensa acreditada.

Una alta funcionaria de la Dirección de Prensa del Senado se comunicó con el periodista de este diario, y dio las disculpas del caso. Indicó que había intercedido ante el personal de seguridad instando a «no frenar a la prensa acreditada ni impedir la circulación». Asimismo coincidió en que el personal de seguridad «no debe preguntar dónde se dirige ni con quien habla» un periodista.

Asimismo, explicó que la única restricción que rige en el Senado por razones de seguridad es ante los desplazamientos de ingreso y egreso de la vicepresidenta Cristina Kirchner, medidas acentuadas luego del atentado contra su vida que sufrió en setiembre del año pasado.

Como sea, este lunes la vicepresidenta no estaba en el Senado.

La repetición de esta problemática donde los periodistas parecen ser blanco de sospecha de la seguridad del Senado, con incidentes como el sucedido este lunes, hizo que varias veces las autoridades del Círculo de Periodistas Parlamentarios elevara la inquietud ante colaboradores estrechos de la vicepresidenta en el área de la comunicación.

Sin soluciones hasta el momento, como volvió a quedar en evidencia. Se aducen conductas o celos excesivos del personal de seguridad, sin mención a responsabilidades políticas. Una paradoja a cuarenta años de democracia cuando se supone que es un logro y un objetivo el control civil y político y no las «autonomías» de las policías, fuerzas armadas o cuerpos de seguridad como el que opera en el Senado de la Nación.

Apriete a la TV Pública

Entre los casos de hostigamiento sin distinción de medio, le tocó también a Fernando Fraquelli, de la TV Pública y experimentado periodista parlamentario y conductor. Concurrió al Senado a hacer una nota con el senador por Tucumán Pablo Yedlin -nota acordada con el legislador para la TV Pública-: primero no querían dejarle pasar con la cámara, lo que hacía imposible la entrevista.

Luego, lo terminó acompañando un personal de seguridad hasta el piso donde está el despacho del senador Yedlin. Cuando salió de hacer la nota, otro miembro de la seguridad estaba esperándolos para «custodiarlos» hasta la salida. «Una vergüenza. El personal de seguridad tomó la postura de pensar que el enemigo es el periodista», reflexionó el periodista, que también canalizó la anómala situación a través de Círculo de Periodistas Parlamentarios.
Clarin

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